Conservación de bosques nativos Argentina 2026: rescate pichiciego y operativos intensos contra tráfico de fauna ilegal ante 210.702 hectáreas pérdidas

Sustentabilidad

Protección de bosques nativos Argentina, rescate de especies autóctonas como el pichiciego y la lucha frontal contra el tráfico de fauna ilegal dominan la agenda ambiental nacional mientras la deforestación en el norte del país registra cifras récord que amenazan la biodiversidad y la economía verde.

En medio de una emergencia forestal declarada, las campañas de conservación de bosques nativos se multiplican en todo el territorio argentino con el respaldo de organizaciones ambientales y autoridades nacionales. Operativos recientes han permitido rescatar y reintegrar especies en peligro, destacando el caso del pichiciego menor (Chlamyphorus truncatus), una de las más singulares y vulnerables del país, liberado en su hábitat natural en la Reserva Valle Fértil, San Juan, tras un procedimiento judicial que incluyó imágenes termográficas inéditas para estudios científicos.

Sin embargo, estos avances contrastan con datos alarmantes sobre la deforestación argentina. Según el informe anual de Greenpeace correspondiente a 2025, en las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Salta se perdieron 210.702 hectáreas de bosques nativos, un incremento del 40 % respecto a las 149.649 hectáreas de 2024. De esa superficie total, 94.204 hectáreas fueron desmontadas y 116.498 hectáreas arrasadas por incendios, con más del 80 % de los desmontes en zonas donde la Ley de Bosques (26.331) prohíbe cualquier intervención. Desde 1998, Argentina acumula una pérdida de casi 7 millones de hectáreas de bosques nativos, superficie equivalente a toda la provincia de Formosa, y en los últimos 40 años la cifra trepa a 10,5 millones de hectáreas, según MapBiomas Argentina.

Este deterioro no solo acelera el cambio climático y la desertificación, sino que genera un impacto económico directo: la degradación de servicios ecosistémicos (carbono secuestrado, regulación hídrica y potencial ecoturístico) representa pérdidas millonarias para el país, mientras el tráfico ilegal de fauna se posiciona como el cuarto comercio ilegal más lucrativo del mundo, con un valor estimado entre 7.000 y 23.000 millones de dólares anuales a nivel global.

Los operativos de denuncia y rescate no se detienen. Un informe reciente de Aves Argentinas documentó más de 15.597 individuos decomisados pertenecientes a 226 especies distintas en los últimos 12 años, con aves como el cardenal copete rojo a la cabeza. La crueldad es extrema: 9 de cada 10 animales traficados mueren durante la captura y el transporte por hacinamiento, falta de agua y enfermedades. En Argentina, al menos 20 especies afectadas se encuentran en categorías de amenaza de extinción.

La Brigada de Control Ambiental de la Nación, junto con fiscalías especializadas, ha desarticulado redes transnacionales que operaban entre Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia, logrando rescates y decomisos que refuerzan la presión por mayor penalización de desmontes ilegales e incendios forestales. Expertos coinciden en que las multas actuales resultan insuficientes para disuadir a los infractores, muchos de los cuales actúan con complicidad administrativa.

Frente a este escenario, las organizaciones ambientales y las autoridades reiteran el llamado a la ciudadanía para denunciar todo acto de tráfico de fauna o desmonte ilegal. Solo con participación masiva se podrá avanzar hacia el objetivo Deforestación Cero para 2030 y preservar el patrimonio natural que sustenta la economía y la identidad del país. #ConservacionBosquesNativos #NoAlTraficoDeFauna #DeforestacionCero #RescatePichiciego #ProteccionFaunaSilvestre