Primer centro de rescate de tortugas en Argentina: hito contra el tráfico ilegal y para la conservación de la biodiversidad

Sustentabilidad

La creación del primer centro de rescate de tortugas en Argentina marca un avance clave en la protección de especies silvestres amenazadas por el tráfico ilegal de tortugas y su uso indebido como mascotas, en un país donde la tortuga terrestre argentina enfrenta una crisis de extinción sin precedentes.

En un hecho histórico para la conservación de la biodiversidad en Argentina, la Fundación Franz Weber (FFW) impulsó la creación del primer centro de rescate especializado en tortugas del país. Denominado San Acan, este predio de rehabilitación se emplazará en la reserva natural Orco Quebracho, en la unión de los ríos San Gregorio y Pintos, origen del río Quilpo. El proyecto, liderado por el licenciado Tomás Sciolla, director de Proyectos de FFW en Argentina, busca revertir el daño causado por décadas de tráfico ilegal y tenencia indebida.

Según datos alarmantes, se trafican hasta 75.000 ejemplares de tortugas por año en Argentina, la mayoría destinadas a convertirse en mascotas. La venta, compra y tenencia de tortugas terrestres es totalmente ilegal en todo el territorio nacional, amparada en la Ley de Fauna Silvestre 22.421. Se trata de animales silvestres protegidos, y la tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis) figura entre las especies más traficadas del país. “Las tortugas no deberían ser mascotas. Son animales silvestres que se encuentran en peligro de extinción, siendo una de las especies más traficadas de la Argentina”, advirtió Sciolla.

El impacto cultural de la icónica canción Manuelita, de María Elena Walsh (1963), contribuyó a popularizarlas como “mascotas ideales” para niños, lo que derivó en la captura de millones de ejemplares a lo largo de las décadas. Hoy, incontables tortugas son arrancadas de su hábitat natural cada año, con un saldo devastador: 9 de cada 10 animales capturados en el tráfico ilegal mueren antes o poco después de llegar a un hogar.

Quienes las adquieren ilegalmente suelen desconocer los cuidados esenciales que estos reptiles requieren fuera de su hábitat natural. En cautiverio, necesitan espacios amplios para excavar y moverse libremente, dieta variada basada en flora nativa (hojas, frutas como tuna, con suplementos de calcio), exposición diaria al sol o luz UV, temperatura y humedad controladas (similares a ambientes áridos cálidos), recipientes profundos para beber y bañarse, y atención veterinaria especializada. La falta de estos requisitos genera desnutrición, deformidades en el caparazón, deshidratación, estrés crónico y alta mortalidad –hasta el 80% en ejemplares jóvenes–. Además, muchas sufren ataques de perros o lesiones irreversibles por malas prácticas, como perforar el caparazón para atarlas.

San Acan no solo rescatará y rehabilitará ejemplares: evaluará su comportamiento natural (excavar, buscar alimento nativo, asolearse), realizará estudios sanitarios y priorizará la reinserción en la naturaleza. Aquellas que no puedan volver –por amputaciones o años de mascotismo– permanecerán en el predio de 700 hectáreas con condiciones óptimas. El nombre San Acan (“protector del agua y del río”) surge de la colaboración con la comunidad originaria Camiare.

La importancia del centro trasciende las tortugas. Estas actúan como jardineras naturales: grandes herbívoras de ambientes secos que dispersan semillas y sostienen la regeneración de ecosistemas. Su desaparición provocaría cambios profundos en la dinámica ambiental. “Este proyecto constituye una de las respuestas más ambiciosas del país para enfrentar tanto el tráfico ilegal de fauna como la pérdida de biodiversidad”, enfatizó Sciolla.

Ante esta crisis, la FFW llama a la sociedad a no comprar ni liberar tortugas silvestres y a denunciar el tráfico ilegal. #PrimerCentroRescateTortugas #TortugasArgentina #ContraElTraficoIlegal #ConservacionBiodiversidad #SalvemosLasTortugas #SanAcanCordoba #FaunaSilvestreProtegida