“Es un cerebro diferente, no una falla” – La revelación del psicólogo que transforma la semana azul y la neurodiversidad en Argentina

Diversidad

Con un aumento del 384% en diagnósticos de autismo en los últimos 20 años y una prevalencia de 1 de cada 31 personas en Argentina, la Semana Azul 2026 marca un antes y un después en la comprensión del TEA como neurodiversidad y no como una falla. El psicólogo Matías Cadaveira, desarma prejuicios y urge a la sociedad a pasar de la visibilización a la inclusión real de los cerebros diferentes.

En medio de la Semana Azul, que busca no solo iluminar sino transformar la mirada sobre el autismo, el psicólogo Matías Cadaveira lanzó un mensaje contundente y necesario: “El autismo es un cerebro que funciona distinto, que no tiene nada malo”. Sus palabras, pronunciadas durante una entrevista en Infobae a la Tarde, resuenan como un llamado urgente en un país donde los diagnósticos se multiplicaron de forma exponencial y donde la sociedad aún no termina de adaptarse a las neurodivergencias.

Cadaveira, especialista en neurodesarrollo, explicó que el autismo representa “una condición de neurodesarrollo que lo que viene a plantearnos es que efectivamente hay un cerebro que funciona distinto y funciona diferente”. Lejos de patologizar, el profesional insistió en que “no tiene nada malo” y que el aumento de diagnósticos —un 384% en dos décadas— responde principalmente a una mayor visibilidad y a mejoras en los métodos de detección, no a una causa única. “Bienvenidos diagnósticos”, afirmó, y aclaró que “no hay una causa única para el autismo”.

El experto no se limitó a las cifras. Relató con crudeza el drama cotidiano que enfrentan muchas familias: un paciente de 12 años víctima de bullying escolar, donde la propia institución minimizó el problema. “El director me dice: ‘Convengamos que esto no es una escuela especial ni una institución psiquiátrica’”, recordó Cadaveira, para luego contrastar que los comportamientos de los compañeros neurotípicos sí revelaban “rasgos psicopáticos o psiquiátricos”. Su denuncia es clara: “No somos una sociedad adaptada a las neurodivergencias, un desastre”.

Pero el psicólogo no se quedó en la crítica. Propuso soluciones concretas. El diagnóstico —interdisciplinario, con psiquiatras, psicólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales y neurólogos— es un derecho fundamental que permite el autoconocimiento y la implementación inmediata de apoyos. “Tal vez no es tan importante los diagnósticos en sí, sino establecer los apoyos para que esa persona mejore su calidad de vida lo antes posible y la familia disminuya el estrés, la escuela disminuya el estrés”, enfatizó.

Cadaveira celebró avances culturales: cada vez más teatros y cines ofrecen kits sensoriales para personas con autismo, y proyectos como los de Disney buscan regular la experiencia sensorial en funciones regulares. También valoró el impacto de las críticas sociales en la industria audiovisual, como ocurrió con la serie Atypical, que incorporó actores y guionistas autistas tras las observaciones de la comunidad. “Esa serie tomó esta crítica de las redes sociales e incorpora actores autistas en la segunda temporada”, detalló.

En el plano normativo, el especialista recordó que la Convención de Derechos para Personas con Discapacidad es ley en Argentina y un compromiso internacional. Sin embargo, advirtió que la verdadera inclusión requiere “cambios actitudinales” profundos, no solo resoluciones.

El mensaje de Cadaveira en esta Semana Azul es poderoso y esperanzador: el autismo no es una falla que corregir, sino una forma diversa de procesar el mundo que enriquece a la sociedad cuando se la respeta. Pasar de la luz azul simbólica a acciones concretas —en escuelas, teatros, familias y políticas públicas— es la tarea pendiente. Porque, como bien dijo el psicólogo, un cerebro diferente no falla: simplemente funciona distinto. Y es hora de que el resto del mundo se adapte.