El descubrimiento de casi 150 tortugas mapa del norte muertas en el Lago Opinicon de Canadá revela una mortalidad masiva que podría repetirse por el cambio climático y abre una grave advertencia para la supervivencia de esta especie vulnerable en todo el país.
Gregory Bulté, biólogo de la Universidad Carleton, nunca imaginó lo que encontraría en abril de 2022 al caminar por la orilla del lago Opinicon, en el este de Ontario. Una tortuga mapa del norte yacía sin vida. Al agacharse, vio otra. Y otra más. Corrió a su casa, se puso el traje de neopreno y el snorkel, y se sumergió en las aguas heladas donde el hielo invernal acababa de derretirse. Lo que halló fue un escenario dantesco: montones de caparazones destrozados, cuerpos desmembrados y decenas de ejemplares que él mismo había monitoreado durante dos décadas. Al final, contó casi 150 tortugas muertas, el equivalente al 10 % de toda la población del lago casi prístino.
“Pensé: ‘Guau, ¿cuándo va a terminar esto?’”, confesó Bulté. Las heridas apuntaban a un solo culpable: las nutrias de río, animales lo suficientemente fuertes para romper caparazones y desmembrar presas. Pero la verdadera incógnita era por qué ahora. Las tortugas mapa del norte hibernan en grandes grupos bajo el hielo grueso, con el metabolismo casi detenido y la temperatura corporal al borde de la congelación. Permanecen expuestas en el fondo, sin enterrarse. Cualquier depredador que logre llegar hasta ellas tiene “un festín libre”.
El enigma se resolvió por descarte. No hubo daño humano en el hielo lejos de la costa. La explicación más probable: un invierno ligeramente más cálido que permitió a las nutrias colarse por grietas costeras o madrigueras. Bulté y la ecóloga Jacqueline Litzgus, de la Universidad Laurentian, coinciden: este caso aislado es una advertencia clara. Si el cambio climático sigue debilitando el hielo, eventos como este podrían multiplicarse. En el Parque Algonquin, las nutrias ya diezmaron al 50 % de las tortugas mordedoras en tres inviernos de los 80; décadas después, la población sigue en declive y podría haber alcanzado un punto de no retorno.
Las tortugas mapa del norte enfrentan amenazas por todos lados. En Canadá apenas quedan 10.000 ejemplares, catalogados como especie de “preocupación especial”. Dependen de grandes masas de agua cada vez más usadas por humanos: son golpeadas por embarcaciones, perturbadas al asolearse y anidar, atrapadas en redes de pesca. Las hembras, hasta diez veces más grandes que los machos, tardan años en madurar y sus crías tienen bajísima supervivencia. “La pérdida de incluso unos pocos adultos puede hacer que una población colapse”, advierte Ontario Waterways.
Cómo evitar este problema Expertos coinciden en medidas concretas y urgentes: proteger estrictamente los sitios de hibernación con zonas restringidas al acceso humano; regular el uso de lanchas a motor y hélices mortales; prohibir o limitar dispositivos de burbujeo que impiden la congelación alrededor de muelles y facilitan entradas a depredadores; reducir la urbanización de orillas y la tala de bosques ribereños; y, sobre todo, acelerar acciones globales contra el cambio climático para mantener un hielo más estable y fiable. El monitoreo continuo y la creación de reservas específicas son esenciales para que esta mortalidad masiva no se convierta en la nueva normalidad.