Pekín logra una reducción histórica del 70% en contaminación atmosférica

Sustentabilidad

Pekín transforma su calidad del aire con datos impactantes: en solo 12 años, la capital china pasó de 58 días de contaminación severa en 2013 a apenas 1 en 2025, un descenso del 98,3% en episodios graves, mientras los días de aire bueno o excelente escalaron de 204 a 348, según informes oficiales y análisis internacionales que posicionan a Beijing como líder en sostenibilidad urbana y reducción de PM2.5.

La capital china, que en 2013 registraba un promedio anual de PM2.5 de 89,5 microgramos por metro cúbico —un nivel crítico que generaba alertas globales por "airpocalypse"—, alcanzó en 2025 un hito al bajar a 27 microgramos por metro cúbico, la primera vez por debajo de los 30 µg/m³ desde que se inició el monitoreo, representando una caída del 70% y uno de los avances ambientales más rápidos del mundo, de acuerdo con datos del Buró Municipal de Ecología y Medio Ambiente de Pekín y reportes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).

Este progreso se traduce en 348 días de aire bueno o excelente en 2025 (95% del año), un incremento de 144 días respecto a los 204 de 2013, mientras los días de contaminación severa (PM2.5 superior a 150 µg/m³) se redujeron en un 98,3%, de 58 a solo 1. Además, entre 2013 y 2023, el PM2.5 cayó un 64%, el dióxido de nitrógeno (NO2) un 54% y el dióxido de azufre (SO2) un 89%, según el Foro Económico Mundial, con días de "aire bueno" pasando de alrededor de 176 en 2013 a más de 300 en años recientes.

El "milagro de Pekín" se atribuye a políticas ambientales intensivas desde el Plan de Acción de 2013: cierre de más de 3.000 industrias contaminantes, reducción del uso de carbón en un 97% desde 2012, transición a energías limpias y promoción de transporte eléctrico, con millones de vehículos nuevos y restricciones vehiculares que limitan la matriculación. En términos regionales, Beijing lideró la caída nacional de contaminación en China, con un descenso del 55,2% en PM2.5 entre 2014 y 2023, contribuyendo a una reducción global del 40,8% en el país, según el Air Quality Life Index (AQLI) de la Universidad de Chicago.

Los beneficios sanitarios son cuantificables: la mejora en la calidad del aire ha evitado miles de hospitalizaciones por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, aumentando la esperanza de vida en 3,7 años para los residentes de Beijing si se mantienen las reducciones, en comparación con un incremento nacional de 1,8 años. Sin embargo, desafíos persisten: el ozono ha aumentado a una tasa de 2,06 µg/m³ por año entre 2021 y 2024, y la tendencia de caída en PM2.5 se desaceleró de -2,47 µg/m³ anual (2014-2019) a -0,18 µg/m³ (2021-2024), según estudios científicos.

A nivel nacional, las muertes atribuidas a PM2.5 cayeron un 9% entre 2012 y 2019 pese a una reducción del 36% en exposición, mitigando el impacto del envejecimiento poblacional. Las autoridades apuntan a metas más estrictas, como reducir el PM2.5 nacional por debajo de 28 µg/m³ para 2027, posicionando a Pekín como modelo para megaciudades globales en crisis ambientales.