Descubren un “océano subterráneo” en Sudamérica que podría abastecer al mundo por siglos

Sustentabilidad

Un colosal sistema acuífero, bautizado como Sistema Acuífero Grande Amazona (SAGA), ha sido identificado bajo Sudamérica, abarcando países como Brasil, Argentina, Bolivia y Perú. Con un volumen estimado de 160 billones de metros cúbicos de agua dulce, este reservorio, apodado el “océano subterráneo”, podría abastecer al planeta durante más de 250 años, según investigaciones presentadas en la 66ª Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia.

El hallazgo, que conecta con el ya conocido Acuífero Guaraní, promete ser una reserva estratégica frente a la crisis hídrica global, marcada por sequías extremas y conflictos por el agua. Sin embargo, su explotación plantea desafíos técnicos y políticos, ya que el recurso cruza fronteras y se encuentra a profundidades que dificultan su acceso. Los pozos actuales alcanzan hasta 500 metros, pero la calidad del agua en capas más profundas aún es desconocida.

Un recurso compartido con el Acuífero Guaraní

En Argentina, el acceso a este “océano subterráneo” se da a través del Acuífero Guaraní, uno de los mayores reservorios de agua dulce del mundo, con 37.000 km³ de capacidad. Este acuífero, que también se extiende por Paraguay, Uruguay y Brasil, está formado por areniscas porosas que facilitan el almacenamiento y movimiento del agua. Sin embargo, enfrenta amenazas como la sobreexplotación agrícola, la contaminación industrial y la falta de regulación transfronteriza, lo que ha motivado acuerdos internacionales para su conservación.

Un descubrimiento que redefine la hidrogeología

El hallazgo comenzó con el Acuífero Altero do Chão, en el estado de Pará, Brasil, donde se identificaron 86,4 billones de metros cúbicos de agua. Estudios posteriores revelaron que este depósito es parte de un sistema mucho mayor, hasta 3,5 veces más grande que el Guaraní. Según el geólogo Ingo Daniel Wahnfried, de la Universidad Federal de Amazonas, se necesitan mapas hidrogeológicos más precisos para comprender la complejidad de sus estratos, que incluyen lagos fósiles, humedales subterráneos y barreras rocosas naturales.

Oportunidad y riesgo en la crisis climática

El SAGA representa más del 80% del agua del ciclo hidrológico amazónico, superando ampliamente el aporte de ríos y la atmósfera (8%). Esto lo convierte en una pieza clave tanto para el abastecimiento humano como para el equilibrio ecológico de la Amazonía. Sin embargo, una gestión inadecuada podría desencadenar alteraciones ambientales graves, amenazando la selva más grande del planeta.

En un contexto de crisis climática, este “océano subterráneo” es una esperanza para garantizar agua potable a millones de personas, pero también un riesgo si se explota sin acuerdos internacionales sólidos. La comunidad científica y los gobiernos de la región enfrentan el desafío de proteger este recurso para que sea una solución sostenible y no una maldición.