Una dieta rica en frutas puede proteger los pulmones contra la contaminación atmosférica

Sustentabilidad

Un nuevo estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea en Ámsterdam revela que consumir una dieta rica en frutas puede reducir los efectos negativos de la contaminación atmosférica en la función pulmonar. La investigación, realizada por la Universidad de Leicester en el Reino Unido, analizó datos de aproximadamente 200,000 participantes del Biobanco del Reino Unido, comparando patrones dietéticos con la función pulmonar y la exposición a partículas finas provenientes de fuentes como los gases de escape de vehículos y procesos industriales.

Pimpika Kaewsri, investigadora principal, destacó que más del 90% de la población mundial está expuesta a niveles de contaminación que superan las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio encontró que, en personas con un bajo consumo de frutas, la función pulmonar se redujo en 78.1 mililitros con el aumento de la exposición a la contaminación. Sin embargo, en mujeres con un alto consumo de frutas (cuatro o más porciones diarias), esta reducción fue significativamente menor, de solo 57.5 mililitros.

Los investigadores atribuyen este efecto protector a los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios presentes de forma natural en las frutas, que podrían mitigar el estrés oxidativo y la inflamación causados por la contaminación. Aunque los beneficios de una dieta saludable se observaron en ambos sexos, las mujeres mostraron una mayor protección, posiblemente porque consumían más frutas en general, según el estudio.

Frutas como los arándanos, las fresas, las naranjas y las manzanas son especialmente recomendadas debido a su alto contenido de antioxidantes, como la vitamina C y los flavonoides, que ayudan a combatir el daño oxidativo en los pulmones. Incorporar estas frutas desde una edad temprana, idealmente desde la infancia (a partir de los 2-3 años, cuando los niños pueden consumir frutas de forma segura), puede ser particularmente beneficioso para fortalecer la salud pulmonar a largo plazo y mitigar los efectos de la contaminación. Los expertos sugieren priorizar estas frutas para maximizar los beneficios respiratorios. En cuanto a la procedencia, las frutas orgánicas de mercados especializados pueden ofrecer una ventaja al estar libres de pesticidas, que podrían contribuir al estrés oxidativo. Sin embargo, las frutas frescas de supermercados también son efectivas, siempre que se laven adecuadamente para eliminar posibles residuos. La elección depende del acceso y presupuesto del consumidor, pero la clave es mantener un consumo regular de frutas frescas, independientemente de su origen.

La profesora Sara De Matteis, de la Universidad de Turín, señaló que estos hallazgos confirman los beneficios de una dieta rica en frutas frescas para la salud respiratoria, aunque advirtió que el acceso desigual a dietas saludables podría influir en los resultados. Los investigadores planean continuar explorando cómo la dieta puede impactar los cambios en la función pulmonar a largo plazo.