Ultimátum por la contaminación del arroyo Chicamtoltina en Alta Gracia

Sustentabilidad

La Administración Provincial de Recursos Hídricos intimó a la Municipalidad de Alta Gracia y a la Cooperativa de Agua de dicha ciudad para que, en un plazo de 15 días hábiles, presenten un plan de obras que frene la contaminación del arroyo Chicamtoltina, un recurso hídrico vital que atraviesa la región y desemboca en el río Anisacate. Esta medida responde a una denuncia presentada por la intendenta de Anisacate, Natalia Contini, quien expuso pruebas contundentes sobre el volcamiento de líquidos contaminantes en el arroyo, afectando tanto el medio ambiente como la calidad de vida de los vecinos.

La resolución, comunicada oficialmente a Contini, fue dada a conocer por la intendenta a través de las redes sociales de la Municipalidad de Anisacate, generando un fuerte impacto en la opinión pública. Según la denuncia, el arroyo Chicamtoltina recibe efluentes cloacales y otros contaminantes a su paso por el ejido urbano de Alta Gracia, debido a la falta de infraestructura adecuada para tratar los desechos. Este problema, que lleva años sin resolverse, ha sido un reclamo constante de los habitantes de Anisacate, quienes sufren los efectos de los malos olores y la degradación ambiental.

Un problema de larga data

El arroyo Chicamtoltina, con una longitud de 13 kilómetros desde su naciente en Alta Gracia hasta su desembocadura en el río Anisacate, es receptor de múltiples fuentes de contaminación, especialmente de los efluentes provenientes de la planta de tratamiento de aguas residuales (EDAR) de Alta Gracia. Estudios realizados, como el publicado por la Universidad Nacional de Córdoba, muestran que el arroyo tiene cierta capacidad de autodepuración para indicadores de materia orgánica, pero no logra recuperar los aspectos sanitarios debido a altos niveles de Escherichia coli, lo que representa un riesgo para la salud pública y el uso recreativo del recurso hídrico.

Anisacate ha intensificado sus acciones legales y administrativas contra Alta Gracia. En octubre de 2022, el entonces intendente Ramón Zalazar amplió una denuncia penal contra la Municipalidad de Alta Gracia, señalando que los análisis de agua realizados cada dos meses revelaban niveles de contaminación por coliformes fecales y totales muy por encima de lo permitido. La causa, radicada en la Fiscalía de Primera Nominación Segundo Turno, a cargo de Alejandro Peralta Ottonello, apunta directamente a los vertidos de las Lagunas Sanitarias de Alta Gracia como una de las principales fuentes de contaminación.

Propuestas y medidas en marcha

En un intento por abordar la crisis, el Concejo Deliberante de Anisacate aprobó por unanimidad el 22 de agosto de 2025 una ordenanza que declara la emergencia ambiental del arroyo Chicamtoltina, brindando un marco legal para las denuncias presentadas y los pedidos de audiencia con Recursos Hídricos de la Provincia. Además, Contini propuso la implementación de un biofiltro, un sistema natural que utiliza plantas y microorganismos para purificar el agua, como una solución sustentable para mejorar la calidad del recurso hídrico. “A siete kilómetros de la planta de líquidos cloacales de Alta Gracia no se puede respirar. La calidad de vida de los anisacatenses está totalmente deteriorada producto de una contaminación que hemos denunciado y donde no hay intervención”, expresó la intendenta en un video difundido en redes sociales.

Por su parte, Alta Gracia ha negado que las Lagunas Sanitarias sean la única causa del problema, aunque las autoridades locales han reconocido la necesidad de avanzar en obras de saneamiento. En febrero de 2025, se acordó una visita conjunta a la planta para evaluar los avances, pero los resultados concretos aún no se han materializado. Vecinos de ambas localidades, organizados desde hace más de una década, han intensificado sus reclamos. En una marcha realizada el 25 de agosto de 2025, alrededor de 70 personas recorrieron Alta Gracia con pancartas y botellas de agua contaminada, exigiendo “un arroyo sin caca”.

Un llamado a la acción

La Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS) ha apoyado a los vecinos en la presentación de un pronto despacho para exigir respuestas de las autoridades provinciales, señalando que la falta de acción compromete la salud y el ambiente de las comunidades de Alta Gracia y Anisacate. Expertos, como la doctora Alicia Barchuk, integrante del Consejo Ambiental Cuenca del Anisacate, advierten que la urbanización descontrolada en ambas localidades agrava la contaminación por aguas semitratadas y servidas, poniendo en riesgo no solo el arroyo, sino toda la cuenca.

La intimación de Recursos Hídricos marca un punto de inflexión en este conflicto que lleva casi dos décadas sin solución definitiva. La presión ahora recae sobre la Municipalidad de Alta Gracia y la Cooperativa de Agua para presentar un plan de obras que cumpla con las normativas ambientales y revierta el daño causado al arroyo Chicamtoltina. Mientras tanto, los vecinos y las autoridades de Anisacate esperan resultados concretos que devuelvan la vida a este recurso hídrico esencial para la región.