El quebracho colorado, símbolo del Gran Chaco Americano y declarado Árbol Forestal Nacional en 1956, enfrenta una amenaza crítica en Argentina. La tala indiscriminada y el avance de la frontera agropecuaria están diezmando su población, especialmente en las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Salta y Formosa, donde se concentra el 75% de la deforestación registrada en el país. Según datos de Greenpeace, en las últimas dos décadas y media se perdieron cerca de 7 millones de hectáreas de bosques nativos; una superficie comparable al tamaño de Escocia.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al quebracho colorado como “En Peligro” desde 1998, debido a su sobreexplotación para la producción de tanino y durmientes ferroviarios. A esto se suma la conversión de bosques en tierras agrícolas, un proceso que, según denuncia Greenpeace, cuenta con la complicidad de gobiernos provinciales. “Hay luz verde para los desmontes ilegales y se autorizan donde la Ley de Bosques no lo permite”, afirmó Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de Bosques de la organización.
Un grito de auxilio por los bosques
Greenpeace reclama medidas urgentes para frenar esta crisis ambiental. La organización impulsa una campaña para que los incendios forestales y los desmontes ilegales sean considerados delitos penales, una iniciativa que ya suma el apoyo de más de 267.000 personas. “Las sanciones económicas no son suficientes para detener la destrucción de nuestros bosques nativos”, subrayó Cruz, exigiendo mayor compromiso de las autoridades.
En el marco del Día del Árbol, la advertencia de Greenpeace resuena como un llamado a la acción para proteger el quebracho colorado, la araucaria, el alerce y otras especies clave para la conservación ambiental, económica y social de Argentina. Sin un cambio inmediato en las políticas y una fiscalización efectiva, el país corre el riesgo de perder para siempre algunos de sus mayores tesoros naturales.
Otras especies en peligro
El quebracho colorado no es el único árbol en riesgo en Argentina. La araucaria (Araucaria araucana), conocida como pehuén y declarada Árbol Nacional de Chile y de la provincia argentina de Neuquén, está catalogada como “En Peligro” por la UICN desde 2013. Nativa de los Andes del centro-sur de Chile y el oeste de Argentina, su población ha disminuido debido a la tala, incendios forestales y el pastoreo. Esta especie, sagrada para los pueblos mapuche y pehuenche, es valorada por sus semillas comestibles y su madera, pero su explotación histórica y la falta de regeneración natural amenazan su supervivencia.
Otro árbol en situación crítica es el alerce (Fitzroya cupressoides), un gigante longevo de los bosques patagónicos de Argentina y Chile. Clasificado como “En Peligro” por la UICN, el alerce sufre por la tala histórica para madera y la conversión de su hábitat en tierras de cultivo. Su lento crecimiento y la dificultad para regenerarse en áreas degradadas lo hacen especialmente vulnerable.