La “biodiversidad oscura”: el grito silencioso de las especies perdidas en Argentina

Sustentabilidad

Un estudio global publicado en la prestigiosa revista Nature destapa una realidad inquietante: la biodiversidad oscura, esas especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que deberían habitar nuestros ecosistemas pero han desaparecido por la acción humana. Con la participación de científicos argentinos en Córdoba y Santa Cruz, esta investigación, liderada por más de 200 expertos mundiales, revela cómo el desmonte, la urbanización y el cambio de uso del suelo están borrando la vida silvestre del paisaje.

Un mundo sin sus habitantes naturales

El estudio, que abarcó más de 5500 sitios en 119 regiones del planeta, analizó la ausencia de especies que, por condiciones ecológicas, deberían estar presentes. En Argentina, las Sierras Chicas de Córdoba y la Estepa Patagónica de Santa Cruz fueron protagonistas. Los resultados son alarmantes: en zonas con mínima intervención humana, como Santa Cruz, se conserva hasta el 60% de las especies esperadas, mientras que en áreas de alta presión antrópica, como Córdoba, esta cifra cae al 30%, un nivel comparable al de países europeos con siglos de impacto humano. A nivel global, en regiones con baja huella humana, el 35% de las especies adecuadas están presentes en sitios de 100 m², pero en áreas urbanizadas o agrícolas, este número se desploma a menos del 20%.

Voces argentinas en la ciencia global

Desde el Conicet, Melisa Giorgis y Lucas Enrico, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Córdoba), y Pablo Peri, del Centro de Investigación y Transferencia de Santa Cruz, aportaron al estudio. En Córdoba, se muestrearon 50 puntos entre Ascochinga y Río Ceballos, mientras que en Santa Cruz se estudiaron pastizales naturales cerca de Río Gallegos. “Las zonas con mayor intervención humana, como Córdoba, tienen menos especies de las que podrían estar, comparadas con áreas menos alteradas como Santa Cruz”, explicó Enrico, también docente de la UNC.

¿Qué es la biodiversidad oscura?

El término, surgido en 2011, describe a las especies ausentes que, por las condiciones naturales del lugar, deberían estar presentes. “Es la diversidad ‘en las sombras’, que no vemos pero podría existir”, detalló Enrico. Este concepto abarca no solo plantas, sino también animales, hongos y microorganismos. Sin embargo, identificar qué especies específicas han desaparecido es un desafío, ya que varían según el punto exacto analizado. “Dependiendo del lugar en el mapa provincial, la biodiversidad oscura cambia”, señaló Enrico, destacando que el estudio se enfocó en comunidades de plantas sin detallar especies particulares ausentes.

Un contraste regional

En Córdoba, la huella humana, con solo 200 años de intervención, se asemeja a la de Europa, donde el impacto lleva más de un milenio. Esto se refleja en una mayor biodiversidad oscura en las Sierras Chicas frente a la Estepa Patagónica, menos alterada. La completitud, que mide cuántas especies de las posibles están presentes, mostró una mediana global del 25%, con caídas en suelos ácidos o zonas de alta precipitación. La diversidad alfa (especies en sitios locales) varía en un 33% por la completitud, un 52% por la diversidad gamma (especies totales en una región) y un 14% por la diversidad beta (variación entre sitios).

Un llamado a la acción

El estudio, que utilizó un enfoque innovador de conjuntos difusos para estimar especies ausentes, pone en evidencia el impacto devastador de actividades como la deforestación y la urbanización. Aunque no se identificaron especies específicas perdidas, el mensaje es claro: en Córdoba, solo el 30% de las especies esperadas persisten, frente al 60% en Santa Cruz. Respaldado por el sitio de divulgación UNCiencia, este trabajo nos desafía a repensar nuestra relación con la naturaleza antes de que más plantas, animales, hongos y microorganismos se sumen al silencioso reino de lo que “podría haber sido”.