Un estudio de la Universidad de Reading revela que el calentamiento global hará que los aviones tarden más en ganar altura, aumentando el ruido en aeropuertos europeos y afectando a miles de personas en ciudades como Londres, Madrid y Lisboa para 2050.
Un nuevo estudio publicado en la revista Aerospace advierte que el cambio climático incrementará la contaminación acústica en los aeropuertos europeos debido a las temperaturas más altas que afectan el rendimiento de los aviones. Investigadores de la Universidad de Reading analizaron el impacto en 30 aeropuertos europeos, utilizando modelos climáticos y proyecciones basadas en las emisiones de gases de efecto invernadero.
El aire más cálido, menos denso, reduce la sustentación de los aviones, lo que provoca que tarden más en despegar y permanezcan más tiempo cerca del suelo. Esto genera un aumento en la exposición al ruido para las comunidades cercanas, especialmente en días de calor extremo, donde los ángulos de ascenso pueden disminuir hasta un 7,5%. El estudio se centró en el Airbus A320, un modelo común en Europa, y estimó que el umbral de 50 decibelios, nivel donde el ruido es claramente perceptible, se expandirá.
En Londres, unas 60.000 personas ya viven en zonas afectadas por el ruido de los aviones, y para 2050, se espera que otras 2.500 se sumen debido a los cambios climáticos y la densidad poblacional. En Madrid, unas 2.000 personas adicionales podrían verse afectadas, mientras que en Lisboa, San Sebastián y Düsseldorf el incremento sería de hasta 1.500 residentes por ciudad. El ruido de baja frecuencia, que viaja más lejos y es especialmente molesto, será el más afectado, causando posibles problemas de estrés y trastornos del sueño, según Jonny Williams, autor principal del estudio.
El problema se agrava con el crecimiento de las ciudades. Para 2050, el 83,7% de la población europea vivirá en áreas urbanas, según la Comisión Europea, lo que significa más personas expuestas al ruido cerca de los aeropuertos. Además, Europa se calienta más rápido que el promedio mundial, con un récord de 62.000 muertes relacionadas con el calor en 2024, triplicadas por el calentamiento global.
Si no se reducen las emisiones de carbono, el mundo podría superar el umbral de 1,5°C en 2028, intensificando no solo el ruido, sino también otros riesgos como turbulencias, inundaciones y olas de calor. “A la lista de impactos del cambio climático en la aviación, ahora añadimos vuelos más ruidosos”, afirmó Paul Williams, coautor del estudio. Este escenario plantea un desafío urgente para mitigar las emisiones y proteger a las comunidades cercanas a los aeropuertos.