Doble Moral en la Unión Europea: Exportando Venenos Prohibidos

Sustentabilidad

En un mundo que presume de avances ambientales, la Unión Europea (UE) revela su hipocresía al exportar miles de toneladas de pesticidas prohibidos en su propio territorio, contradiciendo promesas oficiales y poniendo en riesgo la salud global. Según un informe reciente de las ONG Public Eye y Unearthed, en 2024 se enviaron 122.000 toneladas de estos tóxicos a países en desarrollo, un aumento del 50% respecto a 2018.

El escándalo, denunciado por estas organizaciones, expone cómo la UE permite la venta internacional de sustancias vetadas en casa por sus graves riesgos para la salud y el medio ambiente. "Es una doble moral odiosa que representa una forma de explotación moderna", advierte el relator especial de las Naciones Unidas sobre productos tóxicos. Casi el 60% de estas exportaciones van a naciones de renta baja o media, donde regulaciones laxas amplifican los daños: contaminación de aguas, cáncer, infertilidad y declive de polinizadores como las abejas.

Basado en datos de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), el informe detalla que 75 pesticidas prohibidos salieron de Europa en 2024, frente a 41 en 2018. En la cima está el Dicloropropeno (1,3-D), con 20.000 toneladas exportadas, un fumigante cancerígeno vetado en la UE desde 2007. Le siguen la Cianamida, sospechosa de causar cáncer y daños reproductivos; los neonicotinoides, asesinos de abejas; el Mancozeb, perturbador endocrino; el Diquat, ligado a envenenamientos en Brasil; el Clorpirifos, que afecta el cerebro infantil; y el Clorotalonil, contaminante de aguas.

Los destinos principales incluyen Estados Unidos y Brasil —que importó 15.000 toneladas—, seguido por otros países latinoamericanos como Argentina, Chile, Perú, Colombia, Ecuador y México. África recibió 9.000 toneladas, con Marruecos y Sudáfrica a la cabeza. Grandes potencias agrícolas como Rusia, China, Australia, India y Japón también figuran en la lista de 93 naciones importadoras.

Entre los exportadores europeos, Alemania lidera con 50.000 toneladas, seguida por Bélgica (15.000), España (12.900), Países Bajos y Bulgaria. Empresas como la alemana BASF dominan el mercado con 33.000 toneladas, junto a Teleos Ag Solutions, Agria, Corteva, Bayer, Alzchem y la suiza Syngenta.

La indignación ciudadana crece: en junio, más de 600 ONG y sindicatos protestaron en Bruselas exigiendo a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, cumplir la promesa de 2020 para prohibir estas exportaciones. Advierten riesgos para consumidores europeos por residuos en alimentos importados y condenan la "pasividad" que erosiona la credibilidad de la UE.

Este comercio tóxico se entrelaza con acuerdos comerciales controvertidos, como el UE-MERCOSUR, firmado en diciembre y en debate, que eliminaría aranceles en 90% de productos químicos, facilitando más exportaciones de pesticidas y importaciones contaminadas. Además, en el 25 aniversario del tratado UE-México, más de 50 organizaciones de ambos continentes lanzaron en septiembre una campaña contra estos "tratados tóxicos", argumentando que profundizan desigualdades y benefician solo a multinacionales, ignorando impactos en agricultura, empleo y ambiente.

En resumen, mientras la UE predica sostenibilidad, su "combo comercial y geopolítico" sacrifica pueblos enteros. Solo la presión civil organizada puede forzar un cambio real hacia una verdadera equidad global.