Fracasaron los debates para acordar el texto del primer pacto global contra la contaminación por plásticos. La reunión celebrada en Ginebra (Suiza), que comenzó el 5 de agosto con la participación de unos 180 países bajo el paraguas de la ONU, se cerró hoy viernes sin que acordara ese tratado que busca poner coto a uno de los grandes problemas medioambientales que golpean al planeta. Según Greenpeace, la producción total de plástico en 2015 alcanzó 380 millones de toneladas. Hasta la actualidad se fabricaron unos 8.300 millones de toneladas de plástico desde que su producción empezase sobre 1950, lo que equivale al peso de unos 1.000 millones de elefantes. Tan solo los fabricantes de bebidas producen más de 500.000 millones de botellas de plástico de un solo uso cada año. Según la industria de plásticos, en Europa la producción de plástico alcanzó los 61,8 millones de toneladas en 2018.
En los últimos dos años y medio, los negociadores de estos casi dos centenares de países hicieron turismo para reunirse en seis ocasiones. La de Ginebra era una prórroga, porque el objetivo marcado en el seno del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) en 2022 era que a finales del pasado año se habría podido tener este tratado internacional. Pero, de nuevo, el enfrentamiento entre los países hizo imposible ese pacto. La reunión se suspendió con la intención de que en los próximos meses se puedan reanudar las conversaciones, manifestaron la mayoría de los países. Lo que no está claro es cómo ni cuándo.
Aunque hay varios puntos de fricción que bloquean desde hace años el acuerdo, la posibilidad de incluir limitaciones a la producción de plástico (algo que rechazan el sector de los combustibles fósiles y los países petroleros) es un escollo que más claramente se manifestó en estos dos años y medio de negociaciones. A un lado se ubica un amplio grupo de países, unas 80 naciones, entre las que está la Unión Europea, que consideran básico que se ponga coto a la producción de plástico. En la vereda de enfrente hay otro grupo más pequeño de Estados cuyas economías están muy vinculadas al petróleo (encabezados por Arabia Saudí) que mantiene una línea roja infranqueable: el tratado debe centrarse solo en la contaminación y no en poner límites a la producción, como defiende el sector fósil.
Los principales productores mundiales de plástico, en términos de volumen, son China y los Estados Unidos, seguidos por otros países asiáticos como Arabia Saudita, Corea del Sur, India y Japón. A nivel de empresas, destacan grandes grupos estatales y petroleras como la china Sinopec y la saudí Saudi Aramco, así como compañías químicas estadounidenses como ExxonMobil y LyondellBasell. La producción está muy concentrada en un pequeño número de grandes empresas, muchas de las cuales son estatales.
- Sinopec (China): Es el principal productor mundial de plástico, fabricando una gran parte del polímero producido a nivel global.
- ExxonMobil (Estados Unidos): Es una importante empresa química estadounidense en la producción de plásticos.
- Saudi Aramco (Arabia Saudita): El grupo petrolero estatal saudí es otro de los grandes productores.
- LyondellBasell (Estados Unidos): Una de las mayores empresas químicas del mundo.
El ranking de empresas notables incluye al grupo alemán Borealis y al francés TotalEnergies.
En cuanto al consumo, los principales consumidores de plásticos per cápita según estadísticas de 2024 fueron:
- Hong Kong, 121 kilos de plástico per cápita.
- Singapur, 87 kilos.
- Estados Unidos, 53 kilos.
- Autralia, 59 kilos
- Oman, 56 kilos
La producción se centra en los cuatro tipos de polímeros más comunes: polietileno (PE), polipropileno (PP), polietileno tereftalato (PET) y poliestireno (PS).
Poner límites a la producción es lo que recomiendan muchos analistas y organizaciones centradas en este tipo de contaminación, al considerar que el bajo costo de la fabricación del plástico está detrás del problema de la contaminación que golpea al planeta. Varios informes de la OCDE advierten de que, sin políticas más sólidas de los países contra el plástico, la producción mundial de este material aumentará un 70% en 20 años, de 435 millones de toneladas en 2020 a 736 en 2040. Y el problema es que solo el 6% de los plásticos provendrá de fuentes recicladas. Paralelamente, las filtraciones de plásticos mal gestionados al medio ambiente aumentarán un 50%, según la OCDE. Lo barato y fácil que resulta fabricar este material derivado del petróleo es una de las razones por las que la tasa de reciclaje mundial es tan baja, lo que a su vez lleva a que los residuos plásticos acaben mal gestionados y en el medio ambiente. Sin embargo, el sector fósil y esas naciones petroleras ven en el plástico y en el incremento de la producción una alternativa a la reducción del consumo mundial de combustibles fósiles ante el avance de la movilidad eléctrica debido a la lucha contra el cambio climático.
El presidente del comité encargado de liderar las negociaciones, el diplomático ecuatoriano Luis Vayas, presentó dos borradores de acuerdo. Uno, el miércoles. El segundo en la madrugada del jueves. En el primero, no se incluían medidas de reducción de la producción. En el segundo, se abría la puerta a poner límites a algunos productos concretos, pero sin dejar claro si sería una obligación para los países o algo voluntario. Ese segundo texto fue discutido durante la madrugada a puerta cerrada por los negociadores. Y la conclusión es que no existía consenso.