Un nuevo proyecto de tratado sobre la contaminación plástica, presentado el miércoles en la asamblea plenaria de la ONU en Ginebra, fue rechazado de inmediato por varios países y duramente criticado por organizaciones no gubernamentales (ONG).
El principal punto de discordia es la ausencia de restricciones a la producción de plástico virgen, un aspecto considerado clave para combatir la crisis global de contaminación por plásticos.
El tratado busca establecer un marco internacional para reducir la contaminación plástica, un problema que afecta ecosistemas, océanos, la salud humana y el clima. Cada año, se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, de las cuales solo un 9% se recicla, según datos de la ONU. La participación de los países en este tratado es crucial, ya que la contaminación plástica trasciende fronteras y requiere una cooperación global para regular la producción, el uso y la gestión de desechos plásticos. Sin un acuerdo vinculante, los esfuerzos nacionales fragmentados podrían ser insuficientes para mitigar el impacto ambiental y social de este material.
A solo 30 horas del cierre de las negociaciones, que han tomado casi tres años, el texto redactado por el diplomático ecuatoriano Luis Vayas Valdivieso, presidente de los debates, fue calificado de "inaceptable" por delegados de Colombia, Chile, México, Panamá, Canadá y la Unión Europea. Según el representante chileno, el borrador está "claramente desequilibrado", ya que relega todas las medidas al ámbito nacional y no fomenta la cooperación internacional necesaria para abordar el problema.
Las ONG también expresaron su rechazo. Graham Forbes, jefe de la delegación de Greenpeace, calificó el documento como un "regalo a la industria petroquímica y una traición a la humanidad", al no incluir medidas para limitar la producción de plástico virgen, un factor clave en la proliferación de desechos plásticos.
Por su parte, el Consejo Internacional de Asociaciones Químicas (ICCA) evitó pronunciarse directamente sobre el borrador, pero emitió un comunicado afirmando: "Nuestra industria sigue comprometida con apoyar un acuerdo que ayude a poner fin a la contaminación por plásticos y animamos a los gobiernos a que sigan trabajando para finalizar un acuerdo".
Si no se logra un consenso en las próximas 30 horas, el mundo podría perder una oportunidad histórica para enfrentar la contaminación plástica a escala global. La falta de un tratado vinculante dejaría a los países sin un marco común para coordinar acciones, perpetuando la acumulación de desechos plásticos en océanos, suelos y cadenas alimenticias, con consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la salud pública. "Si el deseo de alcanzar un acuerdo perfecto nos lleva a marchar de Ginebra sin acuerdo, habremos perdido la mejor oportunidad para enfrentar este problema", advirtió el ICCA en un comunicado enviado a AFP.