Los habitantes y visitantes de París podrán bañarse este invierno (el verano europeo) en el Sena, una experiencia que no sucedía hace 102 años en la capital de Francia. Desde ayer sábado, quedaron habilitadas tres zonas de baño en el icónico río, gracias a las obras de saneamiento impulsadas para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2024. No solo eso: el Ayuntamiento de París pidió al Parlamento que apruebe una ley que otorga derechos al río Sena, de modo que "una autoridad tutelar independiente" pueda defenderlo ante los tribunales.
Después de la alcaldesa de París Anne Hidalgo y de los atletas de triatlón y natación en aguas abiertas de los Juegos de París 2024, los habitantes de París pueden volver a disfrutar de las frescas aguas del río Sena. Ayer sábado a las 08:00 de la mañana decenas de personas esperaban el gran momento de la reapertura.
Desde ayer 5 de julio al 31 de agosto inclusive, los parisinos y visitantes podrán bañarse gratuitamente en tres zonas habilitadas del río Sena, equipadas con pontones, escaleras, duchas y vestuarios. Ubicadas en las proximidades de la torre Eiffel, en pleno corazón de la capital, junto a la Isla Saint-Louis, frente al parque de Bercy y en el puerto de Grenelle, cerca de la Torre Eiffel. Si bien el primer espacio tiene capacidad para solo unas 150 personas, el segundo es más grande, y podrá acoger a 700 personas. Los espacios fueron acondicionados con un presupuesto de casi 14 millones de euros y contarán con un equipo de 16 socorristas encargados de supervisar las instalaciones.
La apertura del Sena al baño llega en un momento oportuno, en plena ola de calor con temperaturas que, el miércoles de la semana entrante se pronostican que superarán los 39 grados.
Un río con derechos
En cuanto a la iniciativa legislativa sobre el Sena el Ayuntamiento sigue a una oleada de avances similares en materia de "derechos para la naturaleza" desde que Nueva Zelanda reconociera por primera vez al río Whanganuicomo entidad viva desde 2017. En 2022 España concedió el estatuto de persona a la mayor laguna de agua salada de Europa, el Mar Menor (en la región de Murcia, España), lo que supuso la primera vez que un ecosistema europeo obtenía el derecho a la conservación de sus especies y hábitats, y a la protección frente a actividades nocivas como la agricultura intensiva. El año pasado, un tribunal ecuatoriano dictaminó que la contaminación había violado los derechos del río Machángara, que atraviesa Quito (la ciudad capital). El tribunal aplicó un artículo de la Constitución ecuatoriana que reconoce los derechos de la naturaleza.
Bañarse en el río no siempre fue algo excepcional. Según la página de la Alcaldía de París, esta práctica empezó a ser una moda a mediados de siglo XVII. Hasta que, en 1923, un decreto prefectoral prohibió meterse al río debido al tráfico fluvial y a la contaminación. Sin embargo, los parisinos continuaron bañándose en el río hasta los años 60, y solo dejaron de hacerlo por aquel entonces debido a una contaminación industrial creciente y los problemas del sistema de alcantarillado.
Convencer a la población de que el Sena es lo suficientemente limpio como para bañarse sigue siendo un desafío. Cuando la alcaldesa Anne Hidalgo se sumergió en sus aguas el 17 de julio de 2024, decenas de parisinos y periodistas se congregaron para presenciar el momento. El Sena arrastra desde hace décadas la reputación de ser un río sucio donde, como en los ríos de Argentina, es común ver objetos contaminantes flotando. Su principal enemigo son las llamadas “conexiones indebidas”: sistemas defectuosos que vierten con aguas residuales directamente en el cauce del río. El Estado y la alcaldía invirtieron más de 1.400 millones de euros desde 2016 para limpiar el Sena. Eso incluye inversiones como la construcción de una gigantesca bañera subterránea para almacenar las aguas residuales y evitar que lleguen al río.
Correcciones paso a paso
Con el objetivo de mejorar la calidad del agua, se corrigieron muchas de las conexiones defectuosas y se crearon redes adecuadas. Además, se invirtió en la modernización de las plantas de tratamiento de aguas residuales de Marne Aval y Seine Valenton, lo que permitió reducir significativamente el vertido de aguas sin tratar en el Sena. También se construyó el embalse de Austerlitz para canalizar el agua, evitando así la sobrecarga del sistema de alcantarillado.
La calidad del agua se evalúa según una directiva europea que establece límites máximos para dos bacterias fecales: escherichia coli y enterococos. Por ello, se toman muestras diarias en las tres zonas habilitadas, y el baño diario estará permitido si los análisis confirman que el agua cumple con los estándares de seguridad. Otro factor a tener en cuenta es el clima, especialmente las precipitaciones. En caso de lluvias intensas, el nivel del río puede aumentar rápidamente y generar corrientes peligrosas, por lo que, de ser así, se prohibirá el baño. Además, este tipo de episodios incrementa el riesgo de desbordamientos en las redes de alcantarillado que desembocan en el Sena. Lo cierto es que ahora el río alberga ahora unas 40 especies de peces, frente a las cuatro que había en 1970.