Trump lanza Junta de Paz con aporte millonario de EEUU y aliados

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La Junta de Paz, impulsada por el presidente Donald Trump, debutó con un fuerte respaldo financiero y una clara prioridad: la reconstrucción de la devastada Franja de Gaza. En su primera reunión celebrada en Washington el 19 de febrero de 2026, Trump anunció una contribución estadounidense de 10 mil millones de dólares, sumada a más de 7 mil millones ya comprometidos por países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait, elevando el total inicial a alrededor de 17 mil millones de dólares para ayuda de emergencia y obras de rehabilitación.

 El evento, realizado en el Instituto de la Paz (rebautizado recientemente con el nombre de Donald Trump), reunió a representantes de más de 20 países y líderes como el presidente argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña y delegaciones de naciones del Golfo, Turquía y otros aliados ideológicos. Ausentes notablemente quedaron los principales aliados occidentales tradicionales de EEUU, como varios países europeos, que han expresado recelos por la estructura opaca, el financiamiento y el mandato político de la iniciativa, vista por algunos como una posible competencia a las Naciones Unidas.

Trump, quien presidirá indefinidamente la Junta, destacó que esta entidad busca estabilizar zonas de conflicto comenzando por Gaza tras el acuerdo de alto el fuego y la guerra con Israel y Hamás. “Esa cifra es muy pequeña si se compara con el coste de la guerra”, afirmó el mandatario al referirse a los 10 mil millones estadounidenses, mientras prometió que la Junta desplegará fuerzas internacionales de estabilización y trabajará para “devolverle la salud” a la ONU en el futuro, aunque con un enfoque en soluciones regionales lideradas por naciones soberanas.

Entre los aportes destacados figuran compromisos específicos de Emiratos Árabes Unidos (alrededor de 1.200 millones), Arabia Saudita (1.000 millones) y otros del Golfo. Sin embargo, analistas advierten que la reconstrucción total de Gaza requeriría hasta 70 mil millones de dólares según estimaciones internacionales, lo que deja la cifra anunciada como un punto de partida ambicioso pero insuficiente ante la devastación acumulada tras dos años de conflicto.

La iniciativa genera división: partidarios la celebran como un modelo innovador de diplomacia pragmática y rápida, mientras críticos cuestionan la exclusión de representantes palestinos, la inclusión de países bajo sanciones como Belarús, y posibles motivaciones geopolíticas ligadas a intereses energéticos y comerciales. Trump también lanzó advertencias hacia Irán, condicionando acuerdos nucleares bajo amenaza de “cosas malas” si no hay avances.

Con promesas de expandirse a otros conflictos globales, la Junta de Paz emerge como un experimento controvertido en la política exterior trumpista. ¿Logrará traducir estos miles de millones en estabilidad real en Gaza y más allá, o quedará como otra promesa de alto impacto mediático?