Mark Zuckerberg enfrenta juicio histórico por adicción de menores a redes sociales

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En un juicio histórico que podría redefinir la responsabilidad de las gigantes tecnológicas en la salud mental de los menores, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, testificará hoy en Los Ángeles sobre las acusaciones de que Instagram y YouTube fueron diseñados deliberadamente para generar adicción en niños y adolescentes, agravando problemas como depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. Este caso, clave para entender el impacto de las redes sociales en menores, involucra a una joven de 20 años y podría influir en más de 1.500 demandas similares contra Meta y Google.

El tribunal de Los Ángeles, presidido por la jueza Carolyn Kuhl, inició formalmente los procedimientos a inicios de febrero, con una duración prevista de seis a ocho semanas. La demandante, identificada como Kaley G.M., una residente de California de 20 años, alega que comenzó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los once, lo que derivó en un uso compulsivo que exacerbó su depresión, ansiedad, dismorfia corporal y ideación suicida. Según sus abogados, las plataformas de Meta y Google incorporaron funciones adictivas, como algoritmos que promueven el scroll infinito y notificaciones constantes, sabiendo que perjudicaban la salud mental de los usuarios jóvenes para maximizar ganancias.

Otros ejemplos impactantes incluyen:

  • Annalee Schott, una adolescente de 18 años que se volvió adicta a TikTok tras exponerse a contenido oscuro, incluyendo suicidios en directo en su página "Para Ti". Su madre, Lori Schott, tuvo que esconderle el teléfono por su uso compulsivo. Annalee se suicidó en 2020, y su familia forma parte de las demandas contra Meta, Snapchat, TikTok y YouTube, alegando que los algoritmos empujaron contenido dañino que agravó su ansiedad y depresión.
  • Alexis Spence, quien comenzó a usar Instagram a los 11 años. La plataforma fomentó múltiples cuentas y exposición a estándares irreales de belleza, lo que derivó en trastorno alimenticio, autolesiones, ansiedad, depresión y pensamientos suicidas. Sus padres demandaron a Meta por diseñar herramientas que alentan la adicción en preadolescentes.
  • Familias de menores víctimas de sextorsión en Instagram, como dos adolescentes varones que compartieron fotos íntimas tras ser contactados por adultos recomendados por la función "Cuentas que podrías seguir". Ambos se suicidaron tras el acoso; las demandas acusan a Meta de no proteger a usuarios vulnerables pese a conocer los riesgos.
  • Casos de trastornos alimenticios y autolesiones vinculados a Instagram, donde filtros de belleza y recomendaciones de contenido pro-anorexia empeoraron condiciones en niñas desde los 9-11 años. Una demanda colectiva de más de 40 estados de EE.UU. alega que Meta ocultó investigaciones internas sobre estos daños mientras monetizaba la atención de menores.

Zuckerberg, de 41 años, comparecerá por primera vez en un juicio civil de este tipo, aunque ya ha enfrentado escrutinios en el Congreso de EE.UU. donde se disculpó ante familias afectadas por el suicidio de menores vinculados al uso de redes sociales. Se espera que sea interrogado sobre el algoritmo de Instagram y decisiones internas de Meta que priorizaron el engagement sobre la seguridad infantil. Otros testigos incluyen a Adam Mosseri, jefe de Instagram, y representantes de Google, mientras padres en duelo asisten al proceso, exigiendo accountability por lo que llaman "diseño deliberado de adicción en cerebros infantiles".

Este caso no es aislado: forma parte de una oleada de litigios contra gigantes tech acusados de explotar la vulnerabilidad de los menores para impulsar métricas de uso. Abogados como Mark Lanier, representante de la demandante, han calificado a Meta y Alphabet como "dos de las corporaciones más ricas de la historia" que "diseñaron la adicción" intencionalmente. Si el jurado falla en contra de las empresas, podría desencadenar reformas regulatorias y compensaciones millonarias, impactando cómo operan plataformas como TikTok y Snapchat.

El veredicto, esperado para finales de marzo, podría marcar un antes y un después en la regulación de redes sociales, obligando a las compañías a priorizar la protección infantil sobre el lucro. Mientras tanto, expertos en salud mental advierten que el uso excesivo de estas plataformas en edades tempranas altera el desarrollo cerebral, fomentando ciclos de dependencia similares a las adicciones químicas.