En medio de la peor crisis energética en décadas, miles de cubanos enfrentan apagones de hasta 18 horas y escasez de combustible, reviviendo escenas del Periodo Especial de los 90. Palabras clave como "crisis energética Cuba", "racionamiento combustible Cuba" y "apagones en La Habana" dominan las búsquedas, mientras el gobierno anuncia medidas de ahorro drásticas y alerta sobre "tiempos difíciles" por presiones externas.
Elizabeth Contreras, una pensionista de 68 años en un barrio periférico del suroeste de la capital, ha convertido su patio en una cocina comunitaria. "Cocinamos con carbón y leña para tres familias del barrio", cuenta, mientras remueve una olla sobre una parrilla improvisada. "Mucha gente lleva días así porque la olla eléctrica apenas se usa sin corriente y queda poco gas". Esta escena, repetida en hogares cubanos, ilustra la profunda incertidumbre que azota la isla desde mediados de 2024, intensificada en 2026 por el colapso de suministros petroleros.
El presidente Miguel Díaz-Canel advirtió el 5 de febrero sobre "tiempos difíciles", implementando un plan de ahorro que prioriza el teletrabajo, clases semipresenciales y el rescate de la "opción cero" –un escenario de cero petróleo heredado de los 90–. La crisis se agravó tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero por fuerzas estadounidenses, lo que llevó a Donald Trump a amenazar con aranceles a países que envíen crudo a Cuba. Esto bloquea el petróleo venezolano, aliado clave por décadas, y reduce envíos mexicanos, sumándose al embargo económico de EE.UU. desde los 60.
Expertos como el académico Michael Bustamante comparan esta situación con el Periodo Especial, cuando el colapso soviético dejó a Cuba sin recursos, con un PIB que cayó un tercio entre 1991 y 1994. "La economía cubana nunca se recuperó del todo", afirma Bustamante, destacando desigualdades rampantes: quienes reciben remesas acceden a tiendas privadas, pero la mayoría depende de racionamientos. Hoy, el PIB ha caído un 11% desde la pandemia, pero la base frágil hace que se sienta "más grave", según residentes como Contreras.
En la vida diaria, la resiliencia cubana brilla entre el humo. Jennifer Pedraza, de 34 años, acumula bombillos y agua, notando avenidas como el Malecón con menos tráfico. "Mi hijo de 9 años hace tareas a oscuras, sin internet ni entretenimiento", lamenta. Salarios medios de 6.830 pesos (unos 14 dólares al cambio informal) apenas cubren básicos: un litro de aceite cuesta 2,5 dólares y una docena de huevos, 6. Usuarios en redes como TikTok comparten videos de cocinas llenas de tizne, con mensajes como "No es fácil batirte todos los días con carbón y humo".
Pese a la normalidad relativa en las calles –sin fogatas masivas ni colas eternas–, la incertidumbre crece. Díaz-Canel ofrece diálogo con EE.UU. "sin presiones", pero Bustamante advierte: las sanciones "asfixian a la población sin cambiar el gobierno", y podrían derivar en crisis humanitarias o estallidos sociales. En un país acostumbrado a la inventiva, los cubanos se ayudan entre vecinos, pero rezan por no enfermarse en un sistema de transporte colapsado.
La crisis energética que azota a Cuba en 2026 no es un fenómeno repentino ni exclusivamente externo. Es el resultado de la acumulación de décadas de debilidades estructurales en el sistema energético, agravadas por decisiones políticas internas, el endurecimiento del embargo estadounidense, la pérdida progresiva de aliados petroleros y la incapacidad de diversificar la matriz energética. A continuación, las principales razones explicadas de forma clara y cronológica.
1. Dependencia histórica del petróleo importado (más del 90 % de la energía primaria)
Cuba nunca desarrolló una matriz energética autónoma. Desde la Revolución de 1959, el modelo económico priorizó la industria azucarera y la industria ligera, que dependían de combustibles fósiles importados.
- 1960-1991: La Unión Soviética suministraba petróleo a precios preferenciales (a veces a cambio de azúcar y servicios médicos). Cuba consumía alrededor de 13-14 millones de toneladas al año sin grandes problemas.
- 1991-1994: Colapso de la URSS → Periodo Especial. El suministro cayó más del 80 % de un día para otro. Apagones de 12-16 horas, hambruna, caída del PIB del 35 %. Cuba aprendió a sobrevivir, pero no diversificó la matriz energética de forma suficiente.
2. Envejecimiento extremo de la infraestructura energética (promedio de 35-50 años)
Cuba cuenta con 14 centrales termoeléctricas principales, la mayoría construidas entre 1970 y 1990 con tecnología soviética.
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Central Termoeléctrica |
Año de entrada en operación |
Potencia instalada (MW) |
Estado actual (2026) |
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Antonio Guiteras (Matanzas) |
1989 |
330 |
Frecuentes paradas por averías |
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Mariel (6 unidades) |
1978-1983 |
660 |
Solo 2-3 unidades operativas |
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Nuevitas |
1976 |
225 |
Muy baja disponibilidad |
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Felton |
1996 (última importante) |
260 |
Paradas constantes |
- Tasa de disponibilidad real en 2025-2026: entre 35 % y 45 % (cuando debería superar el 80 % en países con buen mantenimiento).
- Falta de repustos, divisas y tecnología moderna. Cada avería requiere importar piezas desde Europa o Asia, lo que demora meses.
3. Caída progresiva de la producción nacional de petróleo y gas
Cuba produce actualmente alrededor de 35.000-40.000 barriles diarios (principalmente crudo pesado de la Cuenca de la Habana-Matanzas), pero necesita 100.000-110.000 barriles diarios para operar mínimamente.
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Año |
Producción nacional (bpd) |
Importaciones necesarias (bpd) |
Principales proveedores |
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2004 |
55.000 |
90.000 |
Venezuela + Rusia |
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2014 |
50.000 |
80.000 |
Venezuela (Petrocaribe) |
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2023 |
38.000 |
70.000 |
Venezuela + México + Rusia |
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2026 |
~35.000 |
75.000-80.000 |
Casi nulas |
La producción cayó por yacimientos maduros, falta de inversión extranjera (debido al embargo y al riesgo político) y ausencia de nuevas exploraciones offshore significativas.
4. Colapso del aliado petrolero principal: Venezuela
Desde 2000, Venezuela cubrió hasta el 60-70 % del petróleo que Cuba necesitaba mediante el acuerdo Petrocaribe (pago diferido a 25 años con 1-2 % de interés).
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Año |
Barriles diarios enviados por Venezuela a Cuba |
Valor aproximado anual (USD) |
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2012-2016 |
90.000-100.000 |
~5.000-6.000 millones |
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2020 |
55.000 |
~2.000 millones |
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2023 |
45.000 |
~1.500 millones |
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2026 |
<15.000 (estimado) |
<500 millones |
La captura de Nicolás Maduro (enero 2026) y las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles del 25 % a cualquier país que envíe petróleo a Cuba terminaron de cortar el flujo.
5. Embargo de EE.UU. y falta de financiamiento internacional
El embargo económico (vigente desde 1960 y reforzado en múltiples ocasiones) impide:
- Acceso a créditos de instituciones multilaterales (FMI, Banco Mundial).
- Inversión extranjera en exploración y modernización energética.
- Importación directa de repuestos y tecnología de países que temen sanciones secundarias.
Cuba gasta entre 1.200 y 1.800 millones de dólares anuales solo en importar combustibles, pero sin divisas suficientes (turismo y remesas no alcanzan para cubrirlo).
6. Ausencia de transición energética significativa
A pesar de anuncios, Cuba no logró avanzar en energías renovables:
- Solar: Solo ~300 MW instalados (menos del 5 % de la capacidad total).
- Eólica: ~60 MW (muy por debajo del potencial estimado de 2.000 MW).
- Biomasa (bagazo de caña): Aprovechamiento muy bajo por falta de inversión en calderas modernas.
- Hidroeléctrica: Potencial casi agotado (unos 60 MW).
En contraste, países como República Dominicana o Costa Rica tienen más del 30-40 % de su matriz en renovables.
7. Crisis económica general y falta de divisas
La economía cubana está en recesión desde 2020 (caída acumulada del PIB ~11-13 %). La inflación supera el 500-700 % anual en el mercado informal, el salario medio es de 6.800-7.500 pesos (~12-15 USD al cambio negro) y el dólar informal supera los 350-400 pesos.
Sin divisas, Cuba no puede:
- Comprar fuel oil en el mercado spot internacional.
- Pagar a proveedores (Rusia, México, Argelia).
- Invertir en mantenimiento preventivo de las termoeléctricas.
La crisis energética de 2026 es, por tanto, la consecuencia lógica de décadas de inacción estructural, agravada por el contexto geopolítico actual. Mientras el gobierno cubano insiste en que “el bloqueo es el principal obstáculo”, analistas independientes coinciden en que la falta de reformas profundas, la ausencia de diversificación y la incapacidad de atraer inversión en condiciones viables son igualmente responsables.
La isla enfrenta ahora un escenario que muchos comparan con el Periodo Especial 2.0, pero con una población más envejecida, menos apoyo internacional y mayor dependencia de remesas que no alcanzan para todos.