En un hito histórico para la conservación ambiental en Sudamérica, el país celebra la reintroducción exitosa de la nutria gigante, un mamífero en peligro de extinción que había desaparecido de sus humedales hace 39 años. Este logro, resultado de un arduo trabajo de ocho años, posiciona a Argentina como referente mundial en restauración ecológica y marca la primera reintroducción de un mamífero extinto localmente en el territorio nacional.
El 30 de junio de 2025, en la Laguna Paraná del Gran Parque Iberá, se liberó una familia completa de cuatro nutrias gigantes (Pteronura brasiliensis): Nima, donada por el Zoológico de Madrid; Coco, proveniente del Zoológico de Givskud en Dinamarca; y sus dos crías nacidas en cautiverio en Iberá, Pirú y Kyra. Estos ejemplares, parte del Programa de Especies en Peligro de Extinción de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), nadan hoy libres en las aguas protegidas de más de 756.000 hectáreas de humedal.
La nutria gigante, el mamífero acuático más grande de Sudamérica —con hasta 1,8 metros de largo y 33 kilos de peso—, es un depredador ápice diurno y sociable que vive en grupos familiares y se alimenta casi exclusivamente de peces. Su regreso es fundamental: regula las poblaciones de peces, mantiene el equilibrio ecosistémico de los humedales y actúa como indicador ambiental de la salud del ecosistema. “Es la primera vez que se intenta reintroducir a la nutria gigante en un ecosistema donde había desaparecido completamente. Esto posiciona a Argentina como referente global en restauración ecológica”, afirmó Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina.
El arduo trabajo para lograr esta reintroducción no fue improvisado. La especie había desaparecido de los ríos argentinos desde 1986 debido a la caza intensiva. El proyecto se gestó en 2006 y se concretó formalmente en 2017 con el apoyo de Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales, el gobierno provincial de Corrientes, el Projeto Ariranha de Brasil y zoológicos de Europa y Estados Unidos. Ante la ausencia total de ejemplares en el país, se importaron parejas reproductoras, se implementaron estrictos protocolos sanitarios y de transporte, se construyeron recintos de cuarentena y corrales de presuelta, y se entrenó a los animales en la pesca con presas vivas para garantizar su supervivencia independiente.
“El proyecto de reintroducción de nutria gigante que llevamos adelante en Argentina y en el Gran Parque Iberá es único a nivel mundial y es la primera vez que se intenta traer de vuelta a una especie de mamífero extinto en el país”, destacó Guillermo Díaz Cornejo, vocal del directorio de la Administración de Parques Nacionales. Este esfuerzo conjunto superó desafíos logísticos y sanitarios sin precedentes, demostrando que la conservación activa puede revertir daños históricos.
El regreso de la nutria gigante no solo restaura cadenas tróficas clave en los Esteros del Iberá, sino que inspira a nivel global y refuerza el compromiso de Argentina con la biodiversidad. En un contexto donde muchas especies enfrentan amenazas, este éxito evidencia que la reintroducción planificada y el trabajo sostenido salvan ecosistemas enteros.
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