En el sureste de Brasil, las inundaciones devastadoras provocadas por lluvias extremas han escalado a una tragedia nacional, con al menos 30 muertos, 39 desaparecidos y más de 3.000 personas sin hogar en el estado de Minas Gerais.
La ciudad de Juiz de Fora, a unos 310 kilómetros al norte de Río de Janeiro, sigue siendo el foco principal del desastre, con deslizamientos de tierra que sepultaron al menos 20 viviendas en el barrio Parque Burnier, dejando 17 desaparecidos, entre ellos cinco niños. En Ubá, a 100 kilómetros, se suman varios fallecidos, elevando el saldo fatal. Los bomberos, con apoyo de 150 agentes de áreas vecinas, han rescatado a nueve sobrevivientes de los escombros, pero las operaciones se complican por el lodo y las lluvias persistentes. El río Paraibuna desbordado ha transformado calles en canales turbulentos, paralizando el transporte, suspendiendo clases en una población de casi 600.000 habitantes y causando daños incalculables en infraestructura.
Más allá de Minas Gerais, el temporal se extiende: en São Paulo, se reportan 19 muertes desde diciembre de 2025, parte de la Operación Lluvias, con derrumbes e inundaciones repentinas que arrastran vehículos y personas. En total, 440 evacuados han sido reubicados en escuelas y refugios, mientras meteorólogos advierten de más precipitaciones en Minas Gerais, Río de Janeiro, Espírito Santo y Goiás, bajo alerta naranja del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).
La alcaldesa Margarida Salomão decretó el estado de calamidad pública en Juiz de Fora para agilizar ayuda federal, afirmando: “Nos multiplicamos para socorrer y salvar vidas”. El gobernador Romeu Zema visitó la zona y prometió apoyo total: “Minas hará todo para aliviar este sufrimiento”. El Gobierno federal acelera recursos, en un patrón recurrente de tragedias veraniegas, como las de São João de Meriti (Río) y São Paulo.
Comparando con la catástrofe del año pasado (2025), las inundaciones en Camboriú, estado de Santa Catarina, declararon estado de emergencia en enero tras 197 milímetros de lluvia en seis horas, superando pronósticos mensuales y causando desbordes, cortes de rutas como la avenida Osvaldo Reis y afectaciones a turistas, incluyendo argentinos. No se reportaron muertes directas en Camboriú, pero eventos relacionados en el sur sumaron al menos 10 muertos y 21 desaparecidos por deslizamientos, con más de 100.000 evacuados en total y refugios habilitados. A diferencia de 2026, con su saldo letal en ascenso y foco en deslizamientos masivos, 2025 fue más localizado en balnearios turísticos, con impactos en movilidad y economía, pero menor mortalidad. Sin embargo, ambos resaltan la recurrencia: en 2024, el sur sufrió inundaciones históricas con más de 200 muertos y dos millones afectados, la peor tragedia climática reciente.
Historias de heroísmo emergen, como rescates de familiares y animales, pero el temor crece por el cambio climático que intensifica estos eventos. Expertos urgen medidas preventivas en zonas montañosas vulnerables, mientras Brasil enfrenta otra prueba de resiliencia.