El cambio climático amenaza con una caída histórica de la productividad agrícola mundial

Sustentabilidad

El cambio climático se consolida como una de las mayores amenazas para la seguridad alimentaria global y el desarrollo humano. Un reciente informe de la plataforma Human Climate Horizons, respaldada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Oxford, advierte que más del 90% de los países experimentarán disminuciones drásticas en los rendimientos agrícolas antes de que finalice el siglo. El estudio, que abarca 176 naciones, estima que el impacto se extenderá incluso bajo escenarios de adaptación tecnológica y agrícola.

El cambio climático no es solo un desafío ambiental; es una profunda crisis de desarrollo”, advirtió el experto Pedro Conceição, quien subrayó que los sistemas agrícolas son el eje sobre el que giran la prosperidad económica, la estabilidad social y la alimentación mundial.

Los más vulnerables, los más afectados

El panorama resulta particularmente crítico para los países con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH). Según las proyecciones, estas naciones podrían sufrir pérdidas de rendimiento del 25 al 30% hacia fines de siglo si continúan las emisiones altas de gases de efecto invernadero.

En África subsahariana, donde más del 70% de la población depende directamente de la agricultura, el riesgo es extremo. La dependencia de la lluvia, la falta de infraestructura de riego y el escaso acceso al crédito agrícola amplifican los daños. En regiones como el Sahel, la productividad del maíz podría caer un 35%, mientras que el arroz en Asia Meridional enfrenta reducciones de hasta 30%, afectando directamente a más de 2.000 millones de personas que dependen de él como alimento básico.

En términos económicos, estas pérdidas podrían significar una contracción de hasta el 5% del PIB agrícola anual en países de bajos ingresos, traduciéndose en pérdidas globales de más de 500.000 millones de dólares para 2050, según estimaciones del Banco Mundial.

Las potencias agrícolas tampoco se salvan

Las grandes potencias productoras, a menudo consideradas los “graneros del mundo”, tampoco quedan al margen. El estudio advierte que países como Estados Unidos, Brasil, Argentina, China e India podrían enfrentar reducciones del 40% en el rendimiento de trigo y soja bajo un escenario de calentamiento severo.

Esto tendría efectos en cadena sobre los mercados internacionales de alimentos, impulsando los precios globales hasta un 80% por encima de los niveles actuales. La volatilidad en los precios podría aumentar la inseguridad alimentaria y provocar crisis sociales y migratorias, especialmente en regiones ya tensionadas por conflictos o pobreza estructural.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que, si no se mitigan los impactos climáticos, el comercio agrícola internacional podría caer un 12% para 2050, afectando especialmente las exportaciones de cereales, aceites y legumbres.

El efecto multiplicador de una crisis ya en marcha

El informe coincide con los hallazgos del más reciente estudio de la FAO, “El Estado de la Alimentación y la Agricultura 2025”, que indica que la degradación del suelo —principalmente por prácticas agrícolas intensivas y deforestación— ya ha reducido la productividad global en un 10%. Se estima que 1.700 millones de personas viven en zonas donde los suelos han perdido su fertilidad natural, y que el costo económico de esa degradación supera los 400.000 millones de dólares anuales.

Este deterioro previo agrava los efectos del cambio climático, configurando lo que los expertos denominan una “tormenta perfecta” para la seguridad alimentaria global.

Reducir emisiones: la diferencia entre el colapso y la resiliencia

El estudio de Human Climate Horizons también ofrece un mensaje de esperanza: la acción climática funciona. Bajo escenarios de emisiones moderadas, las pérdidas agrícolas se reducen a menos de la mitad. Esto podría representar la salvación de hasta 600 millones de toneladas de alimentos por año para 2100, suficientes para alimentar a 1.800 millones de personas.

El camino hacia un futuro sostenible y equitativo reside en una acción climática centrada en las personas”, destacó Conceição. “Garantizar que cada persona mantenga acceso a alimentos suficientes, nutritivos y confiables no es solo una cuestión de supervivencia; es una piedra angular de la dignidad humana y el desarrollo sostenible”.

Un llamado global previo a la COP30

Estos hallazgos se alinean con la Declaración de Belém sobre el hambre, la pobreza y la acción climática centrada en el ser humano, en vísperas de la COP30 en Brasil, que busca situar los sistemas alimentarios y la equidad social en el centro de las estrategias climáticas globales.

Los expertos advierten que, sin inversiones masivas en resiliencia agrícola, investigación genética de cultivos resistentes y acceso justo a tecnología verde, la humanidad podría enfrentar la mayor crisis alimentaria desde la Revolución Verde.

El mensaje es claro: la inacción ya no es una opción.

 

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