Una flotilla de canoas surca el río más caudaloso del planeta con 50 activistas, 28 de ellos menores de 35 años. Yaku Mama no es solo un viaje: es la primera ofensiva juvenil indígena que une Ecuador, Perú, Colombia y Brasil para llegar con voz propia a la cumbre climática que definirá el futuro del planeta.
Katty Gualinga, kichwa de Sarayaku, nació en el 2000 mientras su comunidad enfrentaba tanques y balas para impedir la entrada de petroleras. “Yo era una bebé en movimiento”, recuerda mientras rema. Diez años después de que Sarayaku llevara la Canoa de la Vida a París, Gualinga lidera la réplica: 3.000 km de río para que la COP30 escuche a quienes custodian el 80 % de la biodiversidad mundial con menos del 1 % del financiamiento climático.
“Somos la generación que heredó la fuerza y las heridas”, sentencia Alexis Grefa, cofundador de la Fundación Quipa. Durante 15 horas diarias de navegación, los tripulantes intercambian relatos que suenan idénticos, aunque cambien los idiomas: derrames en Yasuní, minería ilegal en Perú, mercurio en ríos colombianos.
Wia Cahuiya, waorani de Ñoneno, lleva la bandera de los Tagaeri y Taromenane, pueblos en aislamiento que aún resisten dentro del Parque Nacional Yasuní. “Votamos en 2023 por cerrar el bloque 43; el petróleo sigue fluyendo”, denuncia. A sus 31 años ya asistió a tres COP; esta vez viaja con evidencia grabada en TikTok que acumula millones de vistas.
Mitzy Violeta Cortés, ñuu savi de Oaxaca, es la voz mexicana que cruza fronteras por primera vez. “No pedimos que nos incluyan en su transición; mostramos que nuestras asambleas y tecnologías ancestrales son la transición”, afirma mientras edita un reel bajo la luz de la luna.
En cada parada se suman líderes locales, se graban podcasts en lenguas originarias y se cargan drones para mapear zonas intangibles. El hashtag #YakuMama ya supera los 2,5 millones de reproducciones; cada video termina con la misma consigna: “Financiamiento directo YA”.
La sentencia de la Corte IDH de 2012 que blindó Sarayaku se cita como jurisprudencia viva. “Ganamos en tribunales, perdimos en financiamiento”, resume Gualinga. El informe Estado de los Pueblos Indígenas del Mundo respalda la demanda: 95 % de los fondos climáticos se evaporan en consultoras externas.
Belém espera 50.000 delegados; la flotilla llegará el 10 de noviembre con propuestas concretas:
- “Fondo directo del 10 %”
- Presupuesto climático global 2025-2030: US$ 1.3 billones.
- 10 % = US$ 130.000 millones.
- Qué piden: que ese dinero llegue SIN INTERMEDIARIOS a las cuentas bancarias comunitarias que ya existen en cada pueblo.
- Ejemplo real: hoy, de cada US$ 100 que dona Noruega, US$ 95 se quedan en consultoras de Oslo y solo US$ 5 tocan el río.
- Cómo se hace: un QR indígena que cualquier donante escanea y el dinero cae en 3 clics. Ya lo probaron en Sarayaku con US$ 47.000 en 72 h.
- “Moratoria extractiva en zonas intangibles”
- Zonas intangibles = territorios donde la ley prohíbe cualquier perforación (Yasuní ITT, Zona Intangible Tagaeri-Taromenane, Sierra del Divisor, etc.).
- Realidad: 42 bloques petroleros están superpuestos a estas zonas (datos satélite 2025).
- Qué piden: 30 años de veda total firmados en la COP30, con multa de US$ 10 millones por pozo que se atreva a entrar.
- Caso testigo: en 2023 Ecuador votó cerrar el bloque 43… y en 2025 hay 17 pozos nuevos. La moratoria sería ley internacional vinculante.
- “Eliminación progresiva de subsidios a fósiles”
- 2024: los gobiernos regalaron US$ 570.000 millones a petroleras para que vendan barato.
- Plan Yaku Mama:
- 2026 → recorte del 30 %
- 2028 → recorte del 60 %
- 2030 → cero subsidios.
- Destino del dinero ahorrado: 50 % al fondo indígena directo, 50 % a cocinas solares y paneles en techos de palafitos.
- Frase viral: “Para que el petróleo deje de ser barato y la selva deje de ser cara”.
- “Reconocimiento jurídico de territorios de carbono”
- Qué es: tu comunidad mide cuánto CO₂ guarda su bosque → recibe un título legal que vale en bolsa de carbono, en tribunales y en el banco.
- Ejemplo: 1 hectárea de Sarayaku captura 180 toneladas de CO₂ al año → US$ 9.000 al precio actual.
- Qué piden: que la ONU entregue 200 millones de hectáreas tituladas antes de 2027.
- Efecto inmediato: si una petrolera toca ese bosque, paga indemnización x40 porque ya no es “tierra vacía”, es bono de carbono con DNI.
“No venimos a pedir permiso; venimos a recordarle al mundo que la selva sigue viva porque nosotros seguimos vivos”, cierra Gualinga mientras la proa apunta al Atlántico.
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