En un discurso histórico pronunciado en la Cumbre de Líderes sobre Acción Climática de la ONU en septiembre de 2025, el presidente Xi Jinping anunció un plan integral para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de China en un 7% a 10% por debajo de los niveles pico para 2035, consolidando al gigante asiático como un pilar clave en la lucha contra el cambio climático. Como el mayor emisor mundial, con 15.8 gigatoneladas de CO2 equivalente (GtCO2e) en 2024 (excluyendo cambios en el uso de la tierra), China proyecta una disminución anual promedio de al menos 2.5% tras un pico estimado en 2025, lo que podría traducirse en reducciones adicionales del 6% para 2030 y del 12% para 2035.
El plan chino incluye una expansión sin precedentes de las energías renovables, multiplicando por seis su capacidad instalada de energía eólica y solar desde los 234 gigavatios (GW) en 2020 hasta más de 1.400 GW en 2024, superando el objetivo de 1.200 GW con seis años de antelación. En el primer trimestre de 2025, las emisiones de CO2 en el sector eléctrico cayeron un 5.8%, impulsadas por un aumento del 27% en la generación de energía eólica y solar. Para 2030, Pekín planea elevar su capacidad renovable total a 3.9 teravatios (TW), más del triple de los 1.2 TW de 2022, y garantizar que los combustibles no fósiles representen más del 30% del consumo energético total para 2035, frente al 25% proyectado para 2030 y el 20% alcanzado en 2025.
Hacia una economía verde
En su intervención en la Asamblea General de la ONU, Xi Jinping subrayó que la transición hacia una economía baja en carbono es "no solo necesaria, sino inevitable". Desde 2005, China ha reducido la intensidad de CO2 por unidad de PIB en un 65%, aunque expertos señalan que la meta de reducción podría ser más ambiciosa, dado que las emisiones solo cayeron un 1% en los últimos 12 meses hasta marzo de 2025. Para alcanzar la neutralidad de carbono en 2060, se requeriría un corte de al menos 43% respecto a los niveles de 2005.
En 2024, China instaló un récord de 277 GW de energía solar y 80 GW de energía eólica, con aumentos anuales del 45% y 18%, respectivamente. Estas cifras reflejan una inversión de 625 mil millones de dólares en energía limpia, equivalente al 31% del gasto global en el sector. En contraste, Estados Unidos, bajo la administración Trump en 2025, ha priorizado los combustibles fósiles, invirtiendo 1.1 billones de dólares en petróleo y gas, y revirtiendo regulaciones climáticas previas, lo que podría aumentar sus emisiones entre un 10% y 15% si se implementa el controvertido Project 2025, que busca abandonar el Acuerdo de París.
A pesar de las críticas sobre la moderación de sus objetivos, con una caída proyectada de solo 1.6% anual en emisiones en el primer trimestre de 2025, China impulsa la acción climática global. El sector renovable aportó 13.6 billones de yuanes (1.9 billones de dólares) al PIB en 2024, representando el 10% de la economía nacional y creciendo tres veces más rápido que el promedio. Con una inversión proyectada de 940 mil millones de dólares en energía limpia para 2025, cercana al gasto global en fósiles de 1.12 billones, China espera generar 3.6 millones de empleos en tecnologías limpias para 2030, compensando la pérdida de 2.3 millones en el sector fósil, y crear 7.4 millones de empleos verdes en renovables, equivalente al 45.5% del total mundial.
Riesgos climáticos
El desafío climático para China es colosal, especialmente en sus ciudades costeras, donde un aumento de 1 metro en el nivel del mar podría inundar 92.000 km², desplazando a 67 millones de personas y afectando el 72.5% del PIB nacional. Shanghai enfrenta una exposición de 1 billón de dólares en actividad económica, mientras que el Anillo Económico de Bohai clasifica al 20% de su costa como de alta vulnerabilidad, con tormentas tropicales impactando siete veces al año. Para 2050, se proyecta que 31 millones de personas estén expuestas a inundaciones devastadoras, con un aumento del 13-24% en la población amenazada para 2100 en escenarios de alto carbono.
Sin embargo, China combina protección ambiental con crecimiento económico. En 2024, invirtió 608 mil millones de yuanes (85 mil millones de dólares) en redes eléctricas, un 25% más que en 2019, y planea un crecimiento económico promedio del 3.8% entre 2025 y 2030. Además, el consumo de energía por unidad de PIB se reducirá en un 13.5% para 2025, y la generación limpia alcanzará el 40% del mix eléctrico.
Desde Asia son amour
Con 1.878 GW de capacidad renovable instalada en 2024 y un 60% de las adiciones globales proyectadas para 2030, China lidera la revolución verde en Asia. En el primer semestre de 2025, el país cubrió el 67% de las nuevas instalaciones fotovoltaicas mundiales. Este liderazgo envía un mensaje claro: la transición hacia energías limpias es el camino inevitable. Sin acción global, la emergencia climática podría costar entre el 0.5% y 2.3% del PIB anual global para 2030. Con su estrategia, Pekín no solo busca mitigar el cambio climático, sino también inspirar a otras naciones a seguir su modelo en la próxima década.