De bolsas de plástico a un asfalto más resistente y sostenible

Sustentabilidad

Las carreteras, la columna vertebral del transporte, han dependido tradicionalmente del asfalto fabricado con derivados del petróleo. Sin embargo, avances tecnológicos recientes están revolucionando este sector al incorporar materiales alternativos como paja de trigo, colillas de cigarrillos y, sorprendentemente, bolsas de plástico reutilizables. Un estudio pionero de la Universidad Edith Cowan (ECU) en Joondalup, Australia, ha demostrado que estas bolsas, junto con botellas de leche, pueden crear un asfalto más resistente y duradero, ofreciendo una solución innovadora al problema global de los residuos plásticos.

Las bolsas de plástico, que suelen terminar en ríos, vertederos o calles, representan un grave problema ambiental. Solo en 2019, la producción mundial de plástico alcanzó 460 millones de toneladas métricas, pero apenas el 9 % se recicla, mientras que el 79 % termina en vertederos o en el medioambiente, afectando la vida marina y, a largo plazo, la salud humana. Con proyecciones que estiman que la producción de plásticos superará los mil millones de toneladas para 2050, urge encontrar soluciones efectivas.

Ali Ghodrati, uno de los autores del estudio, destaca que integrar estos residuos en el asfalto ofrece un doble beneficio: mitigar la contaminación plástica y mejorar el rendimiento de las carreteras. "Al reutilizar plásticos domésticos comunes, que de otro modo acabarían en vertederos u océanos, no solo abordamos la contaminación, sino que también mejoramos la resistencia y longevidad de las carreteras", afirmó.

El uso de plásticos en pavimentos no es nuevo; desde la década de 1990 se emplean para mejorar características como la rigidez, resistencia al ahuecamiento y durabilidad. Sin embargo, este estudio innova al utilizar bolsas reutilizables y botellas de leche mediante un método mixto de procesamiento, que combina las ventajas del método húmedo —mejor compatibilidad y menor riesgo de microplásticos— y el método seco —más fácil de implementar—. Este enfoque híbrido promueve la economía circular, reduciendo residuos y mejorando la eficiencia de los recursos.

Nuha Mashaan, coautora del estudio, explica que no todos los plásticos son aptos para este uso. El punto de fusión es clave: los termoplásticos de bolsas y botellas se funden entre 140 y 180 °C, integrándose perfectamente con el betún sin generar subproductos nocivos. Esto permite que el asfalto resultante sea más resistente a surcos, fatiga y tenga una vida útil más larga, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los costos de mantenimiento.

Ejemplos de carreteras asfaltadas con plásticos reciclados

Esta tecnología ya se ha implementado en varios países. En los Países Bajos, en 2018, se construyó un carril para bicicletas en Zwolle con módulos prefabricados hechos de plásticos reciclados, seguido de otro en Giethoorn. India, pionera en esta técnica, ha pavimentado más de 33,700 km de carreteras con mezclas de plástico y betún, incluyendo más de 1,000 km en Chennai desde 2004, y tramos en Pune (2016), Jamshedpur, Indore (2014) y Surat (2017). En los Estados Unidos, se han construido carreteras en Hawái, un tramo de cuatro carriles en la Universidad de Missouri (2021) y pavimentos en Michigan con plásticos reciclados. Otros ejemplos incluyen Vancouver (Canadá), donde se usan plásticos reciclados en el asfalto, y proyectos en el Reino Unido (en Londres y Bristol) por la empresa MacRebur, que también ha trabajado en Sudáfrica, Australia, Eslovaquia, Dubai y Estonia, entre otros.

Comparación de costos: asfalto con plásticos reciclados vs. tradicional

El costo del asfalto tradicional varía según la región y el tipo de carretera. En los Estados Unidos, pavimentar una milla de autopista elevada puede costar más de $30 millones, mientras que repavimentar una carretera de cuatro carriles cuesta alrededor de $1.25 millones por milla. En India, el costo por kilómetro de una carretera de asfalto bituminoso oscila entre INR 5-10 crores (aproximadamente $600,000 - $1.2 millones USD). A nivel global, el promedio para una carretera de dos carriles es de unos $600,000 USD por km.

Por otro lado, el uso de plásticos reciclados reduce costos al sustituir parte del betún y prolongar la vida útil de la carretera, disminuyendo el mantenimiento. En India, una carretera nueva de 1 km cuesta alrededor de Rs. 1,895,000 (aprox. $22,700 USD) con plásticos, generando ahorros significativos. Estudios reportan ahorros de hasta $670 USD por km al usar plásticos, y en mezclas con residuos plásticos y caucho, se ahorran hasta $36,955 USD por km considerando beneficios ambientales. Los modificadores plásticos, con un costo de £300-350 por tonelada ($398-464 USD), tienen menores gastos de envío y reducen el uso de betún. Además, sistemas modulares como Plasticroad pueden reducir el tiempo de construcción en un 70% y el uso de materiales en un 75%, disminuyendo aún más los costos totales.

A pesar de los resultados prometedores en pruebas de laboratorio y a pequeña escala, los investigadores advierten que aún se necesitan pruebas en condiciones reales para evaluar el rendimiento a largo plazo y la seguridad ambiental, especialmente en relación con la posible liberación de microplásticos bajo tráfico intenso o condiciones climáticas adversas. "En concentraciones altas, los plásticos pueden hacer el asfalto más frágil, y hay que considerar riesgos como las emisiones de humos", señaló Ghodrati.

Este avance representa un paso hacia un futuro más sostenible, donde los residuos plásticos, lejos de ser una amenaza, se transforman en un recurso valioso para construir carreteras más duraderas y respetuosas con el medioambiente.