Alarma en Río Negro por el retroceso de glaciares en El Bolsón: advierten sobre la necesidad de fuentes alternativas de agua

Sustentabilidad

Los glaciares de la región de El Bolsón, esenciales para el abastecimiento de agua y la regulación de los caudales de ríos y arroyos, están en retroceso sistemático, según advierten especialistas del Departamento de Aguas Provinciales (DPA) de Río Negro.

 Este fenómeno, agravado por el cambio climático, pone en riesgo el suministro de agua para comunidades como Mallín Ahogado y amenaza actividades como la ganadería, el cultivo de lúpulo, frutos rojos y huertas familiares.

Los glaciares más afectados son el Hielo Azul, que alimenta la cuenca del río Azul, y los dos glaciares del cerro Perito Moreno (norte y sur), que son fundamentales para el caudal del arroyo Pedregoso, principal fuente de agua de Mallín Ahogado. Este último, mediante un trasvase de cuenca, sostiene sistemas de riego clave para la producción agrícola y ganadera en una zona que, además, sufrió severos incendios el último verano.

Un retroceso alarmante

Los estudios del DPA revelan una disminución constante en el área de estos glaciares desde hace más de una década. En el caso del glaciar Hielo Azul, su superficie pasó de 515.000 m² en 2012 a 401.000 m² en 2023. Por su parte, los glaciares del cerro Perito Moreno también muestran una reducción drástica: el glaciar sur perdió casi el 36% de su área entre 2020/2021 (82.960 m²) y la actualidad (53.465 m²), mientras que el glaciar norte se redujo de 47.611 m² a 35.350 m² en el mismo período. Además, entre 2021 y 2022, el glaciar sur se fragmentó en dos partes, un hecho que agrava la situación.

Martín Nini, especialista del DPA, explicó que el retroceso se debe a una “descompensación” en el balance climático, caracterizada por menos precipitaciones y un aumento de las temperaturas. “Sale más de lo que entra”, resumió. Datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirman que El Bolsón registró temperaturas récord en los últimos veranos, con picos de 38,5°C en febrero de 2023 y 37,4°C en enero de 2024, acelerando el deshielo sin que los glaciares puedan recuperarse por la falta de lluvias.

Impacto en las comunidades

Los glaciares del cerro Perito Moreno son cruciales para el caudal de base del arroyo Pedregoso, que abastece a Mallín Ahogado durante el verano, cuando no hay lluvias. Este recurso es vital para el riego de cultivos y el sostenimiento de la ganadería ovina y bovina. Sin embargo, los especialistas advierten que, si los glaciares desaparecen, la disponibilidad de agua se verá gravemente comprometida. “Cuando no esté más el glaciar, no entregará nada”, alertó Nini.

La situación se agrava en un contexto de transición de la zona de rural a suburbana, lo que incrementa la demanda de agua, y tras los incendios que azotaron la Patagonia el último verano. Por ello, los investigadores instan a planificar fuentes alternativas de agua a corto y mediano plazo.

Una problemática global

El retroceso de los glaciares no es exclusivo de Río Negro. Estudios del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) también reportan pérdidas en otros glaciares patagónicos, como el Alerce en el monte Tronador. A nivel mundial, el problema está tan extendido que la ONU declaró 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares.

Para contrarrestar esta crisis, Nini subrayó la necesidad de lograr una “estabilidad climática”, aunque reconoció que es un desafío en el marco del calentamiento global. Mientras tanto, los especialistas proponen fortalecer la gestión del agua y anticiparse a la eventual desaparición de estas reservas glaciares. “Es una alerta para empezar a trabajar en el uso eficiente del recurso y buscar alternativas antes de que el agua deje de estar disponible”, concluyó.