Entre Ríos es “campeón”: el arroyo Las Conchas registra el record sudamericano de glifosato (Gracias Monstanto)

Sustentabilidad

Un estudio detectó en el arroyo Las Conchas del Parque San Martín (afluente del Paraná) una concentración de glifosato de 5002 µg/kg (microgramos por kilo): la más alta registrada hasta el momento en Sudamérica. El trabajo, presentado en el Congreso de Salud Socioambiental de Rosario, por el investigador del Conicet, Rafael Lajmanovich, causó un revuelo en la provincia. También participaron la Universidad Nacional del Litoral, el INTA y el Instituto Nacional de Limnología. Se evaluó la contaminación generada por diversas actividades, tanto urbanas como industriales y agrícolas, en cuatro arroyos en Entre Ríos: Las Conchas, Espinillo, Crespo y Las Tunas. Todos esos cuerpos de agua son afluentes del río Paraná, lo que subraya la importancia de sus condiciones ambientales. El trabajo se publicará próximamente en la revista científica Wather Environment Research.

El grifosato es un herbicida utilizado por los agricultores en los campos de cultivo para evitar que el brote de hierba mala o malezas. Su función es terminar con todas esas plantas que son consideradas como “malas hierbas”, debido a que roban los nutrientes de la siembra y por lo general se aplica en la tierra antes de iniciar con el proceso de cosecha y cultivo en los campos. Fue generado por la empresa estadounidense Monsanto en 1974, compañía estadounidense productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura. En 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como probable carcinógeno para humanos (Grupo 2A), después de revisar cerca de 1.000 estudios científicos, y demostró que este herbicida puede operar a través de dos características: genotoxicidad (daño en el Ácido Desoxirribonucleico, ADN) y estrés oxidativo (daño celular por la presencia de radicales libres). Otra preocupación surgió en 2018, ya que de acuerdo con un estudio de la Universidad de Texas, el glifosato altera el microbioma intestinal de los insectos y debilita su sistema inmunológico. Precisamente ese mismo año Monsanto fue adquirida por la alemana Bayer por 66.000 millones de dólares, lo que marcó el fin de la marca Monsanto como entidad independiente.

Desde hace años los científicos están documentando elevados signos de contaminación tanto en Entre Ríos como en Santa Fé, pero nunca se alcanzaron los actuales niveles records. Las advertencias sirvieron para engrosar las estadísticas oficiales, pero no para que se adopte alguna medida en serio por parte del estado provincial o nacional. Existen antecedentes de estudios que datan desde 2008, los cuales ya evidenciaban la contaminación y la presencia de residuos de pesticidas en los arroyos que desembocan en el Paraná. En esta ocasión, la investigación se centró en un análisis de toda la cuenca del arroyo Las Conchas. Entre los indicadores más alarmantes se encontraron “cócteles” de agrotóxicos, una coloración negra distintiva en el agua, olores pútridos y niveles de oxígeno disuelto por debajo de los umbrales críticos para la vida acuática. También señaló que el deterioro ambiental se agravó en los arroyos Las Tunas y Crespo, mientras que en Las Conchas los contaminantes se acumulan en los sedimentos. La gravedad de la situación se hizo evidente en los ensayos con renacuajos, donde el 100% de los anfibios expuestos murieron en 24 horas.

La concentración de 5002 µg/kg de glifosato encontrada en el barro del arroyo Las Conchas, ubicado dentro de la reserva natural Parque San Martín, no solo representa el récord sudamericano, sino que resalta la magnitud del problema ambiental. En la documentación de la investigación los científicos enfatizan la alarmante degradación ambiental. Asimismo, se destacó la urgente necesidad de implementar prácticas agrícolas más sostenibles y de fortalecer las acciones de control para proteger y restaurar las fuentes de agua dulce. Esas medidas son cruciales, especialmente considerando que la región más productiva de Argentina, conocida como la Pampa Argentina, fue identificada como un punto crítico de glifosato a escala global.