Una corte norteamericana falló en contra de Zurich que deberá pagar u$s300 millones por la contaminación de una minera que liberó plomo, y jugó a la ruleta rusa con la salud de la población.
Las demandas por contaminación prometen provocar pérdidas multimillonarias a las compañías de seguros (y, por supuesto, aumentar los costos mundiales de los seguros). La alerta dio vuelta al mundo luego de un fallo de segunda instancia en Estados Unidos que obliga a pagar a la aseguradora suiza Zúrich una cifra que rondaría los 300 millones de dólares.
La historia parece el argumento de un thriller de intriga y suspenso. Zúrich American Insurance Co., el brazo norteamericano de la empresa suiza, emitió una póliza de daños desde 1981 a 1985 a favor de la minera St.Joe Minerals Corp. y, a su único accionista, Fluor Corp. (la 109na empresa más grande de EE.UU. según el ranking Fortune 500). St.Joe Minerals es un giga productor de plomo y zinc, que tenía una planta de fundición de plomo en la apacible ciudad de Herculaneum (en el estado de Misuri, Estados Unidos). A principios de los 2000, los habitantes de la ciudad (unos 3.500 en total) presentaron una demanda por contaminación contra la minera argumentando que su salud fue lesionada por la liberación de plomo y otras partículas tóxicas.
Zúrich mandó a sus abogados para defender a los asegurados. Incluso pagó 9,9 millones de dólares en cuatro acuerdos, y también desembolsó otros 25 millones para calmar a los demandantes restantes. Sin embargo, el juicio siguió, y St.Joe (y su accionista Fluor) quedaron obligados a pagar 300 millones. Y ahí empezó una larga pelea a ver quién debía poner la plata: si el asegurado Fluor, o la aseguradora Zurich. Eso fue precisamente lo que se resolvió ayer miércoles.
Zurich “se agarró” del argumento de que la póliza era por 3,5 millones, lo cual fue sobradamente pagado por la aseguradora. La Corte de Apelaciones del 8vo. Circuito de Estados Unidos, en cambio resolvió que ese límite era por cada uno de los reclamos, y no por la “ocurrencia del siniestro”. Ahora Zurich quedó obligada a pagar los 300 millones. Pero, lo más inquietante es que ahora existe un precedente legal de orden mundial sobre cuál es la responsabilidad de las aseguradoras cuando sus asegurados son demandados (llámense mineras o demás contaminadores seriales) por jugar a la ruleta rusa con la salud de la población.