Yemen afirma que hundimiento del barco británico Rubymar liberará fosfato de amonio y aceites el mar, y que previsiblemente causará devastadores daños ecológicos en el mar y en los arrecifes de coral.
El Gobierno de Yemen alertó de las catastróficas consecuencias ambientales tendrá el hundimiento del buque británico Rubymar que transportaba un material altamente tóxico. A mediados de febrero el navío había sido atacado por cohetes lanzados por los rebeldes chiíes hutíes, y la embarcación quedó semi hundida, con la popa hundida, inoperable. Nadie hizo nada. El gobierno de yemení pidió ayuda a las Naciones Unidas y a diferentes países. En lo retórico, todos se solidarizaron. Pero en la práctica no hicieron más que hablar, mientras que entraba cada vez más agua en el buque. Finalmente, anteayer viernes, hubo vientos en la zona y el buque terminó de hundirse en el Mar Rojo.
Desde el pasado 19 de noviembre, los hutíes, un grupo revolucionario respaldado por Irán, Siria, Hamas y Hizbulá, lanzaron 57 ataques contra barcos mercantes en el Mar Rojo “en apoyo a los palestinos de la Franja de Gaza para dañar económicamente a Israel”… aunque, “de paso cañazo”, claramente se hicieron de unos cuantos millones de dólares para financiar objetivo de desestabilizar el gobierno yemení. Las acciones de este grupo buscan resistir el predominio Arabia Saudita y Catar en el Cercano Oriente (llamado “wahabismo”). Controla más del 30% del territorio de Yemen, e incluso su capital, Saná.
A no confundir
No hay lugar para las confusiones e imaginar a los hutíes como a piratas revolucionarios románticos como alguna vez lo fue Ernesto El Che Gevara. Se trata de un grupo que maneja tecnología de punta, armas inteligentes como drones y misiles de alcance hasta 1.200 kilómetros. La ONU calcula que cuentan con unos 100.000 partidarios, aunque no todos son combatientes. Recordar que el Golfo de Adén, donde esta Yemen, es el paso fluvial más eficiente y corto para transportar mercaderías por vía fluvial desde Asia y Oceanía a Europa. Es decir, es el paso obligado para navegar desde Oriente a el Mar Rojo, de ahí al Canal de Suez y al Mediterráneo. Por eso, por esa ruta navega alrededor del 15 % del comercio, lo que significa que los hutíes provocan severas disrupciones en el comercio marítimo mundial. En respuesta a las acciones de los huties, que controlan el 30% del territorio yemení, desde el 12 de enero EE.UU. y el Reino Unido emprendieron unos 350 bombardeos a posiciones hutíes en territorio yemení, causando devastación, pero sin impactar significativamente el equipamiento de sus seguidores. Su líder Al Huti (Abdlmalek) se jacta en estos días de que los bombardeos no les hicieron mella.
En cuanto a Rubymar, la cuestión política se reduce a la dirección de los dedos acusadores. El texto del gobierno acusó a la comunidad internacional de no haber "respondido a los llamados del Gobierno, para evitar el desastre”. Pero, por su lado, el gobierno yemení tampoco hizo mucho para, al menos, empezar a retirar los materiales contaminantes o frenar parcialmente el ingreso de agua en el buque. Lo único que sí es seguro es que a partir de ahora aumentarán los precios de los seguros marítimos y, por supuesto, los costos de los transportes. Los planes para remolcar el barco fracasaron después de que las autoridades portuarias de Adén, Djibouti y Arabia Saudita se negaran a recibir el barco, según Roy Khoury, director ejecutivo de Blue Fleet Group. El ministro de Transporte del gobierno yemení, Abdulsalam Humaid, dijo que la "negativa de Adén se debe al temor a un desastre ambiental". Yibuti también rechazó el barco por "riesgos medioambientales", afirmó un funcionario cercano a la presidencia del país.
Rubymar es el primero, pero hay más amenazas
El Rubymar es el primer barco que resulto hundido por las acciones de los hutíes. El antecedente ocurrió en 1988, frente a Yemen, cuando el buque FSO Safer quedó varado con más de 1,14 millón de barriles de petróleo, pero las operaciones de transferencia concluyeron con éxito a mediados de agosto de 2023.
Estados Unidos asegura que embarcación que finalmente resultó hundida transportaba 41.000 toneladas fertilizantes, mientras Yemen afirma que se trata de 22.000 toneladas del fertilizante químico sulfato de fosforo de amonio. Pero, mientras que eso se discute, el gobierno de Yemen salió a rasgarse las vestiduras informando que el buque causará una “catástrofe medioambiental sin precedentes”.
El primer ministro y canciller de Yemen, Ahmed Awad bin Mubarak, expuso en su cuenta de X: “El hundimiento del barco Rubymar es una catástrofe medioambiental sin precedentes para Yemen y la región. Es una nueva tragedia para nuestro país y para nuestro pueblo”. Por su lado, el ministro de relaciones Exteriores hutí, Husein al Ezzi twitteó: "El Yemen seguirá hundiendo más barcos británicos y cualquier consecuencia o daño adicional se añadirá a la factura de Gran Bretaña como Estado canalla que ataca el Yemen y colabora con Estados Unidos para perpetuar el crimen actual contra los civiles en Gaza".
El barco británico navegaba con la bandera de Belice, aunque según las autoridades yemeníes la dirección del barco era siria, y la tripulación se conformaban por 11 sirios, seis egipcios, tres indios y cuatro filipinos. Todos ellos fueron evacuados a la República de Djibouti (conocida también como Yibuti), un pequeño país ubicado en el Cuerno de África conocido como también como Somalía francesa (sus límites son Enitrea, Etiopíca, Somalía y el Mar Rojo. Está en la otra orilla del golfo de Adén, justo frente a Yemen).
El Gobierno de Yemen recalcó que el siniestro del Rubymar causará graves daños en las aguas territoriales del país en el mar Rojo y subrayó la nula colaboración de la comunidad internacional que “no ha respondido a los llamamientos para evitar el desastre”.
Además, el primer ministro Bin Mubarak aprovechó el revuelo para llevar agua a su molino, diciendo que su país “paga cada día el precio de las aventuras de la milicia hutí”.