Ganó el “lobby feroz”: los buques de carga podrán seguir contaminando

Sustentabilidad

No tendrán que pagar ningún impuesto por las 667 millones de toneladas de CO2 que arrojan anualmente a la atmósfera
Tibia. Muy tibia fue la decisión adoptada hoy viernes 7 de julio por la OMI (Organización Marítima Internacional dependiente de Naciones Unidas) para reducir la contaminación de la industria naviera mundial. 

Luego de intensos debates durante una semana en la 80ª reunión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC80) de funcionarios de 178 países en Londres sobre cómo abordar el problema, solo se decidió acelerar los objetivos de disminuir el daño ambiental. El texto que define las nuevas medidas prevé reducir las emisiones de sustancias contaminantes respecto a 2008 "en al menos 20%, con un objetivo de 30% para 2030" y de "al menos 70%, aspirando a 80% para 2040".

No tendrán que pagar un impuesto por tonelada contaminada, como proponían algunos países (se habló de 100 dólares por tonelada). Solo se aceleró el cronograma que disponía llegar a 2050 sin contaminación, con un cronograma más acelerado; nada más, pese a que el sector representa el 3% de las emisiones globales de CO2, según datos de la ONU.

Los números de esta industria provocan, cuanto menos, escalofríos, estupor y vértigo: en 2021 tiraron 667 millones de toneladas de dióxido de carbono, es decir más que la contaminación provocada durante todo un año por Corea del Sur, el octavo mayor emisor del mundo. Esta dantesca contaminación tiene sus nombres y apellidos. Las principales empresas de carga fluvial del mundo son europeas. Ordenadas por su participación en la contaminación mundial, se llaman: Mediterranean Shipping Co (17,5%); Maersk (16,2%); CMA CGM Group (12,9%); COSCO Group (11,0%); Hapag-Lloyd (6,8%); Evergreen Line (6,3%); ONE, Ocean Network Express (5,8%); HMM Co Ltd (3,1%); Yang Ming Marine Transport Corp, (2,7%); y, Zim (2,1%), Las demás navieras en conjunto representan el 15,6% del mercado mundial. Casi todas publican en sus sitios webs “pajaritos”, “florcitas” y cielos libres de contaminación. Pero, más allá de la cuestión de la imagen, claramente la realidad es muy diferente. Por eso hay que estar atentos a esta cuestión.

Mas allá de esa decisión de acelerar el ritmo de adaptación de este sector, el Organismo expresó bonitas palabras como “el compromiso de garantizar la adopción de combustibles alternativos con emisiones nulas o casi nulas de gases de efecto invernadero de aquí a 2030”. Pero nada más allá de eso, lo cual decepcionó a los países más vulnerables al cambio climático y a la subida del nivel del mar, como las pequeñas islas del Pacífico, querían un avance más contundente, y a grupos ecologistas como Greenpeace y OceanCare. El secretario general de la OMI, el coreano Kitack Lim, indicó que esta nueva estrategia “abre un nuevo capítulo hacia la descarbonización marítima”. “Esto no es el objetivo final, sino que es en muchos sentidos un punto de partida para las labores que deben intensificarse aún más en los años y décadas que tenemos por delante”, expresó.