En un movimiento audaz para combatir la crisis ambiental causada por los residuos textiles, el Gobierno español planea obligar a las grandes marcas de moda a rediseñar sus prendas, promoviendo la durabilidad, la reutilización y el reciclaje. Esta propuesta, alineada con directivas europeas, busca reducir drásticamente la cantidad de ropa desechada que termina en vertederos, donde actualmente el 90% de la ropa usada en España acaba contaminando el medio ambiente.
El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha presentado un proyecto de real decreto que obliga a las marcas de textil y calzado con más del 2,5% de cuota de mercado anual a implementar programas de prevención de residuos. Estos programas enfatizan en modificar el diseño de las prendas para extender su vida útil y facilitar su reciclaje, evitando la mezcla de materiales que complica el proceso. La normativa no solo afecta a gigantes locales como Inditex o Mango, sino también a plataformas digitales de venta a distancia, como Shein o Amazon, que impulsan la moda ultrarrápida. De esta forma, se internalizan los costos ambientales en los productores, quienes deberán financiar la gestión de desechos post-venta.
La propuesta establece metas ambiciosas y progresivas: para 2030, se exige una recogida separada del 30% de los residuos textiles, que ascenderá al 70% en 2040. En reutilización, el objetivo es del 30% en 2030 y 35% en 2040, mientras que el reciclaje –introducido por primera vez– alcanzará el 25% en 2030 y 35% en 2040. Además, se prioriza la reutilización sobre la eliminación, y se regulan las exportaciones a terceros países para diferenciar productos reutilizables de desechos contaminantes. "Esto es un paso crucial hacia una economía circular en la moda", señalan expertos, aunque admiten que metas como recuperar el 10% de textiles en basura mezclada para 2035 serán "realmente complicadas".
Críticas iniciales al borrador, como la obligación de espacios para ropa de segunda mano en comercios de más de 400 m², han sido eliminadas tras incorporar más de 2.100 alegaciones durante el periodo de información pública. Ahora, la normativa excluye a sastres, modistas y proveedores de prendas reutilizadas, pero incluye a empresas de economía social en la gestión de recogida. En cinco años, se evaluará el cumplimiento para proponer nuevas exigencias, como incorporar material reciclado en las prendas nuevas.
Este real decreto no solo ataca el problema ambiental –donde solo el 10% de los desechos textiles se recoge en España, y el resto forma montañas contaminantes en países en desarrollo–, sino que impulsa la innovación en el sector. Las marcas de moda deberán invertir en I+D+i, destinando al menos el 10% de ingresos de sistemas colectivos a investigación y el 5% a prevención. ¿Será este el fin de la moda desechable? La respuesta podría redefinir cómo vestimos y cuidamos el planeta.