El filántropo Gilbert Butler, pionero en private equity y apasionado conservacionista, entrega 514 hectáreas en el Río Uruguay para revertir el desastre ecológico por monocultivos, impulsando ecoturismo, educación ambiental y una colaboración histórica con Argentina.
En un gesto sin precedentes que une conservación, filantropía y cooperación binacional, el gobierno de Uruguay recibió formalmente la donación de tres islas en el Río Uruguay, zona limítrofe con Argentina, por parte del multimillonario estadounidense Gilbert Butler.
Butler, de 83 años, es un reconocido filántropo ambiental y outdoorsman apasionado por el kayak, actividad que lo llevó a descubrir estas islas en 2019 mientras remaba por la región. Nacido cerca de los Adirondacks en Nueva York, desarrolló desde niño un profundo amor por la naturaleza. Su fortuna proviene de ser fundador y presidente de Butler Capital Corporation (luego Black River Management Company), una de las primeras firmas de private equity de mediana capitalización que alcanzó más de mil millones de dólares en suscripciones, gestionando inversiones para fondos de pensiones de grandes corporaciones.
En 2005, Butler decidió reducir sus actividades en finanzas para dedicarse plenamente a la filantropía ambiental. Fundó Butler Conservation Fund (y entidades relacionadas como Butler Parklands), con las que ha invertido decenas de millones de dólares en la creación y operación de parques en regiones como los Adirondacks, Maine, Carolina del Sur, Patagonia (Chile y Argentina), África Oriental y ahora el litoral uruguayo-argentino. Influenciado por la familia Tompkins —pioneros en la donación de millones de hectáreas para parques nacionales en el sur de Chile y Argentina—, Butler ha seguido un modelo de adquisición privada de tierras para donarlas al Estado, asegurando su protección permanente y acceso público.
El proyecto en el Río Uruguay surgió precisamente de su experiencia en kayak por la zona. Al observar el "desastre ecológico" causado por plantaciones masivas de eucaliptos y soja en ambas márgenes del río, Butler decidió actuar: compró las islas desde 2022 a través de Butler Conservation Inc., invirtiendo en infraestructura de ecoturismo (muelles, refugios y baños) y coordinando con organizaciones como AMBÁ, Wildlife Conservation Society y The Nature Conservancy.
Durante la ceremonia de entrega este jueves, ante el presidente Yamandú Orsi, Butler reiteró su visión: crear un parque binacional —o "parque de la paz"— que una ambos países en la defensa del ecosistema fluvial, combata la degradación ambiental y fomente economías restaurativas y turismo sostenible.
Este proyecto no se limita a Uruguay. Butler, a través de su fundación Butler Parkland y la ONG Ambá, también ha donado otras tres islas a Argentina –Dolores, San Genaro y Campichuelo–, completando un total de seis que formarán el núcleo de este ambicioso parque nacional. Las islas, ubicadas en el departamento de Río Negro, ya albergan dos escuelas de kayak en Nuevo Berlín y San Javier, con programas educativos que promueven el acceso inclusivo al deporte y la conciencia ambiental.
El intendente de Río Negro, Guillermo Levratto, celebró la iniciativa como un "enorme desafío" para una microrregión binacional. "Esto posiciona al litoral uruguayo en el ámbito nacional e internacional", afirmó, subrayando la necesidad de capacitar a los locales y estimular el turismo náutico fluvial. Expertos coinciden en que el parque impulsará la conectividad ecológica, restaurando hábitats amenazados y generando oportunidades económicas verdes.
Con esta donación, Gilbert Butler consolida su legado como uno de los mayores promotores de parques accesibles y protegidos en las Américas, demostrando que la filantropía estratégica puede transformar paisajes degradados en modelos globales de sostenibilidad.
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