En un contexto de sequía histórica que amenaza la supervivencia de millones, Iraq y Turquía han profundizado su Acuerdo Marco de Cooperación sobre el Agua, firmado en noviembre de 2025 y calificado como “histórico” por ambos gobiernos. Este mecanismo multimillonario, que vincula exportaciones de petróleo iraquí a proyectos hídricos construidos por empresas turcas, busca revertir la drástica reducción de los ríos Tigris y Éufrates, pero genera debate sobre si representa una solución real o una mayor dependencia estratégica.
La crisis hídrica en Iraq ha alcanzado niveles críticos: las reservas nacionales cayeron a un récord de 10 mil millones de metros cúbicos (frente a un promedio de 18 mil millones), y los niveles del Tigris y Éufrates bajaron un 27% respecto al año anterior. La sequía, agravada por el cambio climático, represas turcas como Ilisu y el Proyecto del Sureste de Anatolia (GAP), y la mala gestión interna, ha desplazado a más de 168.000 personas y devastado la agricultura, que consume el 80% del agua disponible.
El acuerdo, sellado el 2 de noviembre de 2025 por los ministros de Exteriores Fuad Hussein (Iraq) y Hakan Fidan (Turquía), establece un fondo financiado con ingresos de barriles diarios de petróleo vendidos por Iraq. Estos recursos pagan proyectos de infraestructura: represas de captación de agua, recuperación de tierras y modernización de sistemas de riego. Inicialmente, se prevén tres represas de captación y tres iniciativas de recuperación de suelos. El primer ministro Mohammed Shia Al-Sudani lo celebró como “una solución sostenible” que fortalece la soberanía y la producción alimentaria.
Turquía, que controla el origen de ambos ríos, se compromete a un flujo más estable, aunque sin cifras fijas vinculantes. Hakan Fidan lo presentó como apoyo “absoluto” a la seguridad y desarrollo iraquí, beneficiando también a Ankara con acceso preferencial a petróleo de calidad similar al ruso, en medio de presiones internacionales. El pacto se enmarca en negociaciones iniciadas en 2024 durante la visita de Recep Tayyip Erdogan a Bagdad.
Expertos advierten riesgos: Shurook Alabayachi critica que el agua, un derecho humano, se convierta en mercancía atada al petróleo, alejándose de la diplomacia hídrica internacional. Natasha Hall ve una mayor influencia turca sobre Iraq, y Gönül Tol destaca beneficios para Erdogan en términos de poder regional y electoral. Abdul Mutalib Rafaat, especialista iraquí, recuerda que acuerdos previos solo generaron aumentos temporales de agua.
El impacto humano es alarmante: agricultores han perdido todo, migrando a trabajos precarios. La ONU califica a Iraq como uno de los cinco países más vulnerables al cambio climático. Aunque lluvias recientes causaron inundaciones y seis muertes, las represas siguen en niveles bajos.
Este pacto podría ser un paso hacia la estabilidad regional, pero depende de su implementación. Mientras tanto, la tierra entre dos ríos lucha por no convertirse en desierto.
#AcuerdoPetróleoAgua #SequíaIraq #IraqTurquía #CrisisHídrica #TigrisÉufrates #CambioClimático #GeopolíticaOrienteMedio #DerechoAlAgua #PetróleoIraquí #RepresasTurcas