El OEFA impuso una sanción millonaria a la gigante suiza Glencore por no mitigar el material particulado en su operación Antapaccay, una de las minas de cobre más modernas del país que produjo 145.841 toneladas en 2024 y planea invertir hasta US$ 1.800 millones en su expansión Coroccohuayco para extender su vida útil hasta 2040 o más, en medio de crecientes conflictos sociales y demandas de estudios de salud actualizados.
El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) impuso una multa de S/ 5,57 millones a la Compañía Minera Antapaccay, filial peruana de la multinacional suiza Glencore, tras comprobar que la minera no adoptó medidas suficientes para controlar el material particulado generado en sus operaciones del Tajo Sur, afectando directamente la flora, fauna y calidad de vida de la comunidad campesina Alto Huarca, en la provincia de Espinar, región Cusco.
Los monitoreos realizados entre 2022 y 2023 detectaron que el polvo con contenido de cobre y otros minerales se dispersó más allá de los límites permitidos, incumpliendo el Plan de Manejo Ambiental. Los resultados fueron incluidos en el reciente informe de Oxfam sobre zonas quechuas afectadas por la minería, que advierte sobre el riesgo acumulativo en comunidades expuestas durante décadas.
Aunque Glencore sostiene que opera dentro de los parámetros autorizados y cuestiona la metodología del OEFA, la sanción ya fue notificada y será revisada en segunda instancia por el Tribunal de Fiscalización Ambiental.
¿Qué es Antapaccay? Una de las minas clave de Glencore en Perú
La mina Antapaccay, ubicada a 4.100 metros de altitud en Espinar y operada al 100% por Glencore desde noviembre de 2012 (cuando reemplazó a la antigua Tintaya, que entró en cierre), es un depósito porfídico de cobre con zonas de skarn que también produce oro y plata como subproductos. Cuenta con una planta concentradora de 70.000 toneladas por día y es considerada una de las operaciones más modernas del país.
En 2024 produjo 145.841 toneladas de cobre (una caída del 15,7% respecto a 2023 debido a leyes decrecientes y problemas geotécnicos), representando alrededor del 6-7% de la producción nacional de cobre. Sus reservas probadas y probables alcanzan las 404 millones de toneladas con ley promedio de 0,37% Cu, mientras que los recursos medidos e indicados suman 480 millones de toneladas. Sin expansión, su vida útil se extendería hasta 2034.
Glencore impulsa el Proyecto Integración Coroccohuayco (ubicado a solo 9 km), con una inversión estimada en US$ 1.800 millones, recursos de 643 millones de toneladas (ley 0,58% Cu) y potencial para elevar la producción a 250.000-350.000 toneladas anuales en los primeros años, extendiendo operaciones hasta 2040-2050. La segunda modificación de su EIA fue presentada al Senace en diciembre de 2024 y avanza en consulta previa, pese a bloqueos y rechazos comunitarios en 2025, incluyendo sentencias judiciales que ordenan consulta posterior por vulneración de derechos indígenas.
A través del Convenio Marco (desde 2003), Antapaccay aporta hasta el 3% de utilidades antes de impuestos para desarrollo local, superando los S/ 393 millones hasta 2019 en más de mil proyectos.
El polvo de cobre: un veneno invisible que devasta el ecosistema de Espinar
El polvo de cobre liberado por las operaciones de Antapaccay, principalmente durante voladuras en los tajos sur y norte, movimiento de mineral y transporte, no solo genera partículas PM10 que superan los estándares de calidad ambiental en hasta 19 ocasiones mensuales, sino que actúa como un contaminante multifacético con impactos profundos en el medio ambiente. Este material particulado, cargado de impurezas como cobre, hierro y magnesio, se dispersa por vientos andinos, depositándose en suelos, vegetación y cuerpos de agua, alterando irreversiblemente el equilibrio ecológico de la puna cusqueña.
En el aire, el polvo reduce la visibilidad y contribuye a la formación de smog tóxico, exacerbando la acidificación atmosférica y afectando la capa de ozono local. Estudios del OEFA, como el informe 438-2022-OEFA/DEAM-STEC, confirman que estas emisiones exceden límites permitidos en estaciones de monitoreo cercanas a comunidades, originándose directamente en las actividades extractivas. La inhalación prolongada de estas partículas finas (PM10) penetra en los pulmones de fauna silvestre, causando estrés respiratorio en aves y mamíferos andinos, y reduciendo la biodiversidad aérea.
Sobre el suelo, el polvo se acumula en capas superficiales, elevando la concentración de metales pesados y alterando la composición química, lo que inhibe la actividad microbiana esencial para la fertilidad. En Espinar, se han detectado niveles elevados de cobre y arsénico en pastos andinos y tejidos vegetales, lo que provoca la desertificación progresiva de tierras comunales usadas para pastoreo. Esta contaminación del suelo también genera lixiviados tóxicos que percolan hacia acuíferos, contaminando aguas subterráneas y causando hundimientos por descenso de la napa freática, con la desaparición de manantiales vitales para el ecosistema.
En la flora, el impacto es devastador: el polvo cubre hojas y reduce la fotosíntesis, amarilleando y marchitando especies nativas como el ichu y la qañiwara, base de la cadena alimentaria local. Análisis del OEFA en 38 localidades de Espinar revelan concentraciones de metales en vegetación que superan umbrales ecológicos, afectando la regeneración natural y amenazando la estabilidad de ecosistemas frágiles a 4.000 metros de altitud.
Respecto a la fauna, el polvo ingerido a través de forraje contaminado se bioacumula en animales domésticos y silvestres, como vicuñas y alpacas, provocando toxicidad crónica que incluye fallos reproductivos y mortalidad elevada. Informes de Oxfam y CooperAcción destacan cómo estos contaminantes entran en la cadena trófica, impactando peces en ríos como el Tintaya y Cañipía, donde el cobre es letal incluso en bajas dosis, alterando la calidad del agua y reduciendo poblaciones ícticas.
Estos efectos cumulativos, agravados por la falta de remediación efectiva, han convertido a Espinar en un hotspot de degradación ambiental, donde el polvo no solo erosiona el paisaje sino que perpetúa un ciclo de desertificación y pérdida de biodiversidad, exigiendo intervenciones urgentes como barreras antiviento y monitoreo continuo.
Salud en riesgo: metales pesados sin seguimiento desde 2013
Especialistas alertan que la exposición crónica a partículas y metales pesados puede provocar anemia, daños renales, dolores de cabeza, vómitos, diarreas crónicas e incluso cambios en la pigmentación del cabello. Entre 2010 y 2013, el Censopas halló plomo, arsénico y cadmio en sangre y orina de habitantes de Espinar. Desde entonces, no existe ningún estudio oficial actualizado.
En paralelo, los indicadores de salud se deterioran: los casos de Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) se duplicaron entre 2020 y 2024 (de 276 a 644), y la mortalidad por insuficiencia renal en 2022-2023 fue el doble que en el bienio anterior, según la Red de Salud Canas Canchis Espinar.
Alfonso Apesteguia Infantes, exdirector del Centro de Información y Control Toxicológico de la UNMSM, exigió “tamizajes inmediatos de sangre y orina” para conocer el nivel actual de acumulación de metales en la población.
Experto suizo de la ETH Zúrich valida los informes del OEFA
El profesor emérito Bernhard Wehrli, investigador de la prestigiosa ETH Zúrich y con más de 40 años estudiando calidad del agua en el mundo, revisó de forma independiente los informes técnicos 00095 y 00144 del OEFA y concluyó que los análisis peruanos cumplen estándares científicos internacionales y demuestran con claridad la relación causa-efecto entre las operaciones de Antapaccay y la contaminación de aguas superficiales y subterráneas.
Wehrli calificó el trabajo del OEFA como “una de las evaluaciones más exhaustivas” que ha revisado en su carrera, pero recomendó actualizar urgentemente los estudios de impacto en salud humana y fortalecer la gestión de residuos mineros.
La comunidad de Alto Huarca y organizaciones de Espinar exigen que Glencore asuma responsabilidad plena, realice estudios epidemiológicos independientes y priorice la salud por encima de la expansión Coroccohuayco.
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