Un nuevo túnel en Londres busca capturar el 95% de las aguas residuales contaminantes del río Támesis

Sustentabilidad

Un nuevo túnel en Londres, conocido como el Thames Tideway Tunnel, fue diseñado para capturar el 95% de las aguas residuales que contaminan el río Támesis, abordando un problema ambiental que afecta a la capital británica desde hace décadas. Con una inversión de 4.500 millones de libras esterlinas (aproximadamente 5.700 millones de dólares), esta megaobra de saneamiento ya contuvo 600.000 metros cúbicos de aguas residuales tras las primeras lluvias intensas desde su puesta en marcha, según datos de Tideway, la empresa responsable del proyecto. La infraestructura promete mejorar la salud pública y beneficiar directamente a más de 16 millones de personas en el Reino Unido, incluyendo a los 8,9 millones de habitantes de Londres.

El Thames Tideway Tunnel, apodado el “super túnel”, marca un hito en la recuperación ecológica del río Támesis. Esta obra de ingeniería avanzada se extiende a lo largo de 25 kilómetros bajo la capital británica, con un diámetro interno de 7,2 metros, y tiene una capacidad de almacenamiento de hasta 1,6 millones de metros cúbicos de aguas residuales. Su objetivo es poner fin a las descargas de desperdicios que afectaban tanto a la vida silvestre como a los residentes de Londres. Según la Environment Agency, antes de la construcción del túnel, el Támesis recibía hasta 60 vertidos de aguas residuales al año, liberando un estimado de 39 millones de toneladas de aguas residuales sin tratar anualmente, con presencia de patógenos como Escherichia coli (E. coli), lo que representaba un riesgo sanitario significativo.

El proyecto, que tomó 8 años y 4 meses en completarse, intercepta y almacena las aguas residuales que antes llegaban directamente al río cuando el sistema de alcantarillado combinado de Londres, construido en el siglo XIX, se sobresaturaba. Este sistema, diseñado por Joseph Bazalgette, recogía tanto aguas residuales como pluviales, pero su capacidad era insuficiente para manejar los 1.200 milímetros de precipitación anual promedio en Londres, lo que provocaba desbordamientos frecuentes. Andy Mitchell, director ejecutivo de Bazalgette Tunnel Limited, explicó que el túnel redirige estos vertidos hacia la estación depuradora de Beckton, ubicada al este de la ciudad, procesando hasta 1,1 millones de metros cúbicos de aguas residuales al día y evitando que lleguen al Támesis. Esto proporciona a Londres un margen de 50 a 70 años para desarrollar soluciones sostenibles de gestión de aguas pluviales.

La construcción del túnel requirió la excavación de 21 pozos de acceso a lo largo de su ruta, con diámetros de hasta 25 metros, comparables al de la cúpula de la catedral de San Pablo. Más de 20.000 trabajadores participaron en el proyecto, acumulando 40 millones de horas de trabajo. Se utilizaron 8 tuneladoras de última generación, cada una con un peso de 1.200 toneladas, para excavar los 25 kilómetros de túnel a profundidades de hasta 66 metros bajo tierra. Según The Independent, el sistema se conecta con el Lee Tunnel, de 6,7 kilómetros, formando una red subterránea de saneamiento que cubre un total de 31,7 kilómetros.

La Environment Agency estima que el túnel reducirá los vertidos de aguas residuales en un 95%, pasando de 39 millones de toneladas anuales a menos de 2 millones de toneladas. Además, se espera que disminuya la formación de “islas de toallitas” —residuos sólidos que obstruían hasta el 20% del cauce del río en ciertos tramos, afectando la navegación y la biodiversidad. La calidad del agua del Támesis ya muestra mejoras: los niveles de oxígeno disuelto han aumentado en un 15% en los tramos monitoreados, y se espera que especies como el salmón atlántico, ausente durante décadas, regresen en un plazo de 5 a 10 años, según proyecciones de la Agencia.

El gobierno británico respalda la obra como un modelo para otras regiones. Emma Hardy, Subsecretaria de Estado Parlamentaria de Agua, destacó que el túnel es parte de un plan para reducir la contaminación en los 7.000 kilómetros de ríos del Reino Unido. Por su parte, Chris Weston, director ejecutivo de Thames Water, señaló que los 16 millones de clientes de la empresa, que financian el proyecto a través de un incremento promedio del 2% en las tarifas de agua, son clave para su éxito. Desde su inauguración en mayo de 2025, el túnel ha evitado que 95 de cada 100 litros de aguas residuales lleguen al Támesis, según datos preliminares de Tideway.

La obra también destaca por su enfoque a largo plazo. Mitchell subrayó que el túnel no es una solución definitiva, sino una medida que otorga a Londres entre 50 y 70 años para implementar sistemas más avanzados, como la separación de aguas pluviales y residuales o la instalación de sistemas de drenaje urbano sostenible (SuDS), que podrían reducir el ingreso de aguas pluviales al alcantarillado en un 30%, según estudios de la University College London. Con un costo total de USD 5.700 millones, el Thames Tideway Tunnel se posiciona como una de las mayores inversiones en infraestructura ambiental en la historia reciente del Reino Unido, superando incluso los USD 4.200 millones invertidos en el Crossrail, según The Independent.