Un nuevo informe de la organización sin fines de lucro Oceana ha encendido las alarmas al revelar que Coca-Cola es el mayor contaminante plástico del mundo, con proyecciones que estiman que para 2030, sus productos generarán más de 600,000 toneladas de residuos plásticos vertidos anualmente en océanos y vías fluviales. Esta cifra, equivalente a 220,000 millones de botellas de 500 ml o suficiente para llenar el estómago de 18 millones de ballenas, posiciona a la compañía muy por delante de otros gigantes como PepsiCo, Nestlé, Danone y Altria, según un estudio de 2024 publicado en Science Advances.
Un impacto abrumador en los océanos
El informe de Oceana, basado en datos de envases de Coca-Cola entre 2018 y 2023 y proyecciones de crecimiento de ventas, estima que la empresa utilizará 4.13 millones de toneladas de plástico al año para 2030. De este total, 602,000 toneladas terminarán en ecosistemas acuáticos, agravando la crisis de contaminación marina. Este volumen de desechos plásticos no solo amenaza la vida marina, sino que también incrementa los riesgos para la salud humana, con investigaciones que vinculan los microplásticos a enfermedades como cáncer, infertilidad y problemas cardíacos.
Matt Littlejohn, líder de campañas de Oceana contra empresas contaminadoras, subrayó la magnitud del problema: “Coca-Cola es el mayor fabricante y vendedor de bebidas del mundo, lo que los convierte en un actor clave en el impacto de los plásticos en los océanos”. La compañía lidera la lista de contaminantes, seguida por PepsiCo, Nestlé, Danone y Altria, según el análisis de Science Advances.
Reciclaje: Un esfuerzo insuficiente
A pesar de los compromisos públicos de Coca-Cola para mejorar sus prácticas, los datos muestran que el reciclaje sigue siendo un desafío. En 2023, la compañía alcanzó una tasa de recolección para reciclaje de aproximadamente el 36% para sus botellas de PET en mercados clave como Estados Unidos, aunque a nivel global esta cifra cae a 25-30%. Esto significa que alrededor del 64% de sus botellas terminan en vertederos, incineradas o en los océanos. Además, solo el 17% del PET usado en sus botellas proviene de material reciclado (rPET), un avance desde el 13% en 2022, pero aún lejos de ser suficiente.
En comparación, otras empresas presentan un panorama mixto:
- PepsiCo: Con una tasa de reciclaje de 28-30%, utiliza 15% de rPET en sus botellas, pero su dependencia de 2.3 millones de toneladas de plástico virgen al año y la eliminación de metas de reutilización para 2025 limitan su progreso.
- Nestlé: Alcanza un 30% de recolección en Europa, pero globalmente cae a 20-25%, con solo 9.3% de rPET en sus plásticos. Aunque ha reducido el uso de plástico virgen en un 14.9%, solo el 41.5% de sus empaques incluye material reciclado o renovable.
- Danone: Lidera con una tasa de 50% en Europa y 30-40% global, usando 10-15% de rPET. Sin embargo, aún desecha entre el 50-70% de sus 693,000 toneladas anuales de plástico.
- Altria: Con un enfoque en tabaco y menor uso de botellas, su tasa de reciclaje es baja (20-25%), y su contribución a la contaminación plástica proviene principalmente de empaques secundarios, desechando 75-80% de sus plásticos.
Soluciones urgentes para un problema global
Oceana propone un cambio radical: volver a envases reutilizables como botellas de vidrio retornables, que pueden usarse hasta 50 veces, o botellas de PET más gruesas, diseñadas para 25 usos. Actualmente, solo el 10.2% de los envases de Coca-Cola son reutilizables, pero la compañía podría alcanzar un 26.4% para 2030, reduciendo significativamente su huella plástica. Sin embargo, la falta de infraestructura global para recolección y reciclaje, especialmente en regiones en desarrollo donde las tasas caen por debajo del 20%, sigue siendo un obstáculo.
Un llamado a la acción
La crisis de los plásticos en los océanos exige más que promesas corporativas. Aunque Coca-Cola mantiene su meta de recolectar una botella por cada una vendida para 2030, los datos actuales muestran un progreso lento. Las otras empresas mencionadas también enfrentan retos similares, con tasas de descarte que promedian el 70%. Para evitar que las 600,000 toneladas proyectadas de plástico de Coca-Cola inunden los océanos, es crucial que estas multinacionales prioricen la reducción y reutilización sobre el reciclaje parcial. La pregunta persiste: ¿actuarán a tiempo o seguirán contribuyendo al desastre ambiental? El reloj avanza hacia 2030.