La humanidad pierde el límite de 1,5 grados y enfrenta un futuro incierto

Sustentabilidad

El calentamiento global ha superado el umbral crítico de 1,5 grados centígrados establecido en la Cumbre del Clima de París en 2015, según advierte un artículo de EL PAÍS escrito por la periodista brasileña Eliane Brum. Este límite, definido por la comunidad científica como el máximo aumento tolerable de la temperatura global para garantizar una vida digna para la humanidad, es ahora "muy improbable" de mantener, lo que marca un punto de inflexión en la lucha contra la crisis climática.

El texto señala que las acciones de Estados Unidos, bajo la influencia de Donald Trump, agravan esta situación. Históricamente el mayor emisor de gases de efecto invernadero y actualmente el segundo, solo superado por China, Estados Unidos ha abandonado las negociaciones climáticas globales, boicotea la COP30 (que se celebrará en Belém en noviembre) y promueve los combustibles fósiles mientras desmantela regulaciones ambientales. La Agencia de Protección Ambiental (EPA), bajo esta administración, planea eliminar controles de emisiones en centrales eléctricas y refinerías, calificándolos de "burocracia inútil". Además, las grandes petroleras como ExxonMobil y Chevron son responsables directas de al menos 213 olas de calor extremo entre 2000 y 2023, según un estudio de Nature.

Brum destaca que, aunque China avanza en su transición energética, Trump utiliza aranceles para presionar a otros países a reducir inversiones en energías renovables y aumentar el consumo de petróleo, carbón y gas, responsables de más del 75% de las emisiones globales. Esto, sumado a la deforestación de biomas vitales como la Amazonia, acelera el camino hacia un escenario de consecuencias irreversibles para el planeta.

Medidas climáticas de Biden y su reversión por Trump

Durante su administración (2021-2025), el ex presidente Joe Biden implementó medidas ambiciosas para combatir el cambio climático. Entre ellas destacan el regreso de Estados Unidos al Acuerdo de París en su primer día en el cargo, el establecimiento de metas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50-52% para 2030 y alcanzar cero emisiones netas para 2050, y la promulgación de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) en 2022, que destinó cientos de miles de millones de dólares a energías renovables, vehículos eléctricos y eficiencia energética. También impulsó la Ley de Infraestructura Bipartidista, que financió proyectos de infraestructura resiliente al clima, y regulaciones de la EPA para limitar emisiones de vehículos, plantas de energía y sustancias químicas tóxicas, como el asbesto y los "químicos eternos". Además, Biden estableció un objetivo de reducción de emisiones del 61-66% para 2035 respecto a los niveles de 2005.

Sin embargo, en su actual mandato iniciado en 2025, Donald Trump ha revertido muchas de estas medidas a través de órdenes ejecutivas y acciones deregulatorias. En su primer día, emitió órdenes para retirar nuevamente a Estados Unidos del Acuerdo de París y eliminar estándares de integridad científica. La EPA ha iniciado una desregulación masiva, con 31 medidas para eliminar controles de emisiones y protecciones contra la contaminación. Trump ha priorizado los combustibles fósiles, congelando inversiones en energías limpias y rescindiendo regulaciones de Biden sobre gestión de tierras federales y preparación para eventos climáticos extremos. Aunque algunas inversiones de la IRA podrían persistir debido a su estructura legal, la mayoría de las regulaciones ejecutivas han sido desmanteladas, lo que se estima aumentará significativamente las emisiones.

La autora plantea la posibilidad de un overshoot, un escenario donde, tras superar los 1,5 grados, se intente regresar a ese límite. Sin embargo, advierte que las alteraciones climáticas, como las inundaciones en Valencia en 2024 o los incendios en España y Portugal este verano, tendrán efectos duraderos, similares a los de un fumador que, aunque deje el tabaco, no elimina las secuelas de su salud. La solución, según Brum, requiere una acción multilateral urgente para frenar la producción de combustibles fósiles y detener la deforestación. Sin embargo, la falta de compromiso global y el retroceso en políticas ambientales dificultan esta tarea.

"No hay una tercera vía", concluye la periodista. La humanidad debe actuar con valentía para contrarrestar estas políticas destructivas, o el término "irreversible" definirá nuestro destino. La lucha contra la crisis climática exige una respuesta colectiva inmediata para evitar un futuro donde incluso una "vida mala" sea inalcanzable.