En el corazón del noroeste bonaerense, un grupo de empresarios agropecuarios argentinos lidera un ambicioso proyecto que podría transformar la matriz energética y productiva de la región: la planta BioVi, dedicada a la producción de bioetanol a base de maíz. La iniciativa, que prevé una inversión superior a US$100 millones, busca no solo generar combustibles renovables, sino también integrar la cadena agroindustrial local, potenciando la ganadería y el mercado de granos.
El proyecto se impulsa desde el establecimiento rural "El Clarinete", ubicado sobre la Ruta 188 en General Villegas, bajo la dirección del productor Pierre Courreges, un empresario agropecuario de nacionalidad argentina con décadas de experiencia en el sector. Courreges, quien ha desarrollado su carrera en el campo bonaerense, es el principal impulsor de esta iniciativa colaborativa, que invita a más inversores locales a sumarse. En asociación con la empresa Bio4, oriunda de Río Cuarto (Córdoba) y especializada en tecnologías de biocombustibles, el grupo adopta un modelo de inversión compartida. "La idea era invertir y tratar de producir como se hace en cualquier país normal. Entonces salimos a ver dentro de la Argentina tecnologías nuevas y fuimos a Bio4", recordó Courreges, destacando la búsqueda de innovación local para superar las barreras tradicionales del sector.
El grupo de empresarios, compuesto mayoritariamente por productores agropecuarios argentinos radicados en la región, representa una red de inversores del sector privado que busca potenciar la economía local sin depender de fondos estatales. Aunque los detalles específicos de todos los participantes no han sido divulgados públicamente, se trata de un consorcio de productores ganaderos y agrícolas bonaerenses, con Courreges como figura visible, enfocados en la sostenibilidad y la integración vertical de la cadena de valor. Esta composición resalta el carácter nacional y emprendedor del proyecto, alineado con la tradición agroexportadora argentina.
La región de General Villegas, con un rodeo bovino de 1,65 millones de cabezas, representa un polo ganadero clave que se beneficiará directamente de los subproductos de la planta, como alimento para hacienda. Esto no solo dinamizará el mercado de granos y carnes, sino que generará 100 empleos directos y 300 indirectos, según proyecciones de los impulsores. Ambientalmente, el bioetanol producido promete una reducción del 70% en emisiones de carbono en comparación con las naftas convencionales, contribuyendo a la descarbonización del país.
El anuncio llega en un contexto de optimismo para el agro argentino, marcado por la reciente quita de retenciones que impulsó ingresos récord de US$7107 millones en septiembre, uno de los mejores meses históricos. Los productores detrás de BioVi ven en este proyecto una oportunidad para posicionar a General Villegas como un hub agroindustrial, atrayendo tecnología y capital para una producción más sostenible y competitiva.
Con la construcción en etapas iniciales, los organizadores estiman que la planta estará operativa en los próximos años, siempre que se consolide el financiamiento adicional. Esta iniciativa no solo refleja la resiliencia del sector agropecuario, sino que podría servir de modelo para otras regiones del país en la transición hacia energías renovables.