Google indemnizará con u$s28 millones a una ex empleada, pero salió a pregonar que es inocente (¿en qué quedamos?)

Diversidad

Google, filial de Alphabet, acordó pagar 28 millones de dólares para resolver una demanda colectiva en Santa Clara (estado de California), que la acusa de discriminación racial. Aunque el gigante tecnológico confirmó el hecho, ayer insistió en que no discriminó a nadie. “Llegamos a una resolución, pero seguimos en desacuerdo con las acusaciones de que tratamos a alguien de manera diferente. Y seguimos comprometidos a pagar, contratar y nivelar a todos los empleados de manera justa”, dijo el portavoz de Google, Courtenay Mencini, Pero, si no tenía chances de perder este juicio: ¿Porqué habrá pagado?

Según la BBC (el servicio público de radio, televisión e internet del Reino Unido), la demanda fue presentada por la ex empleada de Google, Ana Cantu. Afirmó que Google pagaba a los empleados blancos y asiáticos más que a otras etnias. También agregó que los empleados blancos y asiáticos recibieron mejores oportunidades profesionales. Cantú, quien es mexicana y racialmente indígena, en su declaración alegó que a los empleados que son étnicamente hispanos, latinos, nativos americanos, entre otros, se les dio un salario inicial más bajo que a los trabajadores blancos y asiáticos. Cantu también afirmó que los empleados de estas etnias comenzaron su carrera en Google en niveles laborales más bajos.

Según el juez de la causa, Charles Adams, el acuerdo es “justo, razonable y un buen resultado colectivo” de al menos 6.632 personas empleadas por Google en California el 15 de febrero de 2018 y el 31 de diciembre de 2024.

Según The Guardian, la señora Ana presentó la demanda en nombre de las personas pertenecientes a minorías en el gigante tecnológico porque Google violó la Ley de Igualdad Salarial de California. Cantu afirmó que permaneció en su puesto durante siete años, a pesar de realizar un trabajo de primer nivel en los departamentos de operaciones de personal y de nube de Google. Esto, a medida que sus pares blancos y asiáticos recibían más salarios y ascensos. Afirmó que los empleados blancos y asiáticos también eran contratados en niveles superiores en comparación con otros trabajadores, incluso para realizar el mismo trabajo. También acusó a la compañía de negar aumentos y promociones a quienes plantearon el supuesto problema.

Según el Chicago Tribune , el caso se basó en un documento interno filtrado que supuestamente mostraba que a personas de diferentes etnias no se les pagaba lo mismo. La demanda colectiva abarcó a 6.632 empleados de Google en California entre el 15 de febrero de 2018 y el 31 de diciembre de 2024. El acuerdo con Google recibió la aprobación preliminar la semana pasada del juez Charles Adams del Tribunal Superior del Condado de Santa Clara en California. Adams dijo que el acuerdo se produjo después de que los abogados de Cantu acordaran este mes excluir a los empleados negros de la clase propuesta, que Google había solicitado. El producto neto del acuerdo asciende a 20,4 millones de dólares, después de deducir 7 millones de dólares en concepto de honorarios legales, sanciones vinculadas al reclamo de Cantu conforme a la Ley de Fiscales Generales Privados de California y otros costos. Adams programó una audiencia el 11 de septiembre para considerar la aprobación del acuerdo final.

La demanda está lejos de ser la única contra Google alegando sesgo racial. Según NDTV, en marzo de 2024, un empleado negro y sordo (el primer trabajador de este tipo que Google contrató) demandó al gigante.

Jalon Hall acusó a Google de discriminación racial y por discapacidad. Afirmó que Google era, principalmente por su imagen pública, un entorno de trabajo hostil. También afirmó haber sufrido prejuicios raciales. “Me sentí humillado al darme cuenta de que no crecería en mi carrera", dijo Hall a Wired. También afirmó que un gerente la llamó “mujer negra sorda y agresiva”. Hall afirmó que no recibió ascensos debido a "evaluaciones inexactas". "Google me está utilizando para que parezcan inclusivos para la comunidad sorda y la comunidad con discapacidad en general", declaró Hall al medio. "En realidad, necesitan mejorar".

En 2022, una demanda similar acusó a Google de discriminar a empleados negros. La demandante, April Curley, afirmó que los empleados negros son contratados en trabajos de nivel inferior, reciben menos salarios y se les niega el avance profesional. La demanda afirma que Google mantiene una “cultura corporativa con prejuicios raciales” que favorece a los hombres blancos. Curley, quien afirmó que Google la contrató en 2014 para diseñar un programa que llevaría al gigante tecnológico a llegar a las universidades históricamente negras, también dijo que le negaron el avance. Afirmó que su contratación fue una "estratagema de marketing" y que sus gerentes comenzaron a menospreciar su trabajo y a llamarla "mujer negra enojada".

Señaló que los negros representan solo el 4,4% de los empleados y alrededor del 3% cdel personal directivo y su fuerza laboral tecnológica. Curley afirmó que la despidieron en 2020 después de informarle sobre los problemas a Google. “Si bien Google afirma que buscaba aumentar la diversidad, en realidad estaba subvalorando, pagando mal y maltratando a sus empleados negros”, dijo el abogado de Curley, Ben Crump, en un comunicado. Google es una de varias empresas que están dando marcha atrás en iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Esto ocurre en un contexto de ataques del presidente estadounidense Donald Trump y sus partidarios. Sin embargo, los críticos dicen que estas políticas son esenciales para corregir lo que históricamente ha sido un campo de juego injusto para las minorías.