Irak se lamenta por la muerte de soldados en el peor ataque de EE.UU. contra su ejército

Diversidad

Un devastador ataque aéreo estadounidense ha sacudido a Irak y ha elevado la tensión en Oriente Medio hasta niveles críticos. El miércoles 26 de marzo, dos misiles impactaron la clínica militar de la base de Habbaniyah, en la provincia de Anbar, dejando siete soldados regulares iraquíes muertos y 23 heridos. Se trata del peor ataque sufrido por el ejército iraquí desde que Estados Unidos e Israel iniciaron su ofensiva contra Irán el 28 de febrero de 2026.

El ataque no terminó con los misiles. Según testigos, un avión A-10 –modelo exclusivo de las fuerzas armadas estadounidenses– dio media vuelta en el aire, descendió y abrió fuego con ráfagas de ametralladora mientras los equipos de rescate trabajaban en el lugar. El olor a explosivos aún impregna el aire y los cráteres marcan el terreno donde antes funcionaba la clínica. La mayoría de los fallecidos murieron por impactos de bala, mientras que los heridos sufren fracturas craneales, costillas rotas, metralla en órganos vitales y múltiples huesos fracturados. Varios fueron trasladados al hospital de Faluya para recibir atención.

El soldado Abdalá, oficial herido que se encontraba en la clínica en el momento del impacto, relató desde su cama en el hospital: “Oí un fuerte estruendo seguido de otro. Quedé atrapado bajo un muro de hormigón. Luego el avión bajó y comenzó a disparar ráfagas”.

El general Tahseen, alto mando del Ejército iraquí llegado desde Bagdad, fue contundente: “Se trata de un ataque de Estados Unidos porque identificamos el avión, un A-10 que solo usan ellos. ¿Por qué nos han atacado los americanos?”. El Ministerio de Defensa iraquí condenó el hecho como un “crimen atroz” y una “violación flagrante del derecho internacional”, especialmente por atacar una instalación médica. Bagdad se reserva “plenamente el derecho de tomar todas las medidas necesarias” y, como respuesta inmediata, convocó al encargado de negocios estadounidense para entregarle una nota de protesta oficial.

Este incidente no es aislado. El día anterior, el martes 25 de marzo, otro ataque aéreo estadounidense en la misma base de Habbaniyah había matado a 16 combatientes de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP o Hashd al-Shaabi) e hirió a 30. Estas milicias, integradas en la estructura de seguridad iraquí pero con fuertes lazos con Irán, comparten instalaciones con el ejército regular. Desde el estallido de la guerra contra Irán, Irak acumula ya alrededor de 100 muertos y 200 heridos en ataques cruzados, la gran mayoría entre milicias y fuerzas de seguridad.

La base de Habbaniyah, que en 2016 sirvió como centro conjunto entre tropas estadounidenses e iraquíes durante la campaña contra el ISIS, se ha convertido ahora en símbolo de las crecientes fricciones. Soldados iraquíes especulan abiertamente que el objetivo es presionar al primer ministro Mohammed Shia al-Sudani para que desarme a las milicias proiraníes, tal como exige Washington. Irak, con un 60% de población chií y una frontera de 1.500 kilómetros con Irán, se encuentra atrapado en una encrucijada geopolítica.

La comunidad internacional sigue el deterioro con preocupación. La OTAN evacuó todo su personal de Irak el 20 de marzo, y Turquía retiró sus 25 soldados de la misión de entrenamiento el mismo día del ataque. Estados Unidos, por su parte, negó haber atacado deliberadamente una clínica y recomendó a sus ciudadanos abandonar inmediatamente el país.

El gobierno iraquí ha declarado a los siete fallecidos como mártires, les otorgará la “estrella póstuma” y concederá pensiones a viudas y huérfanos, además de compensaciones económicas a los heridos. Mientras los altos mandos inspeccionaban los escombros el jueves, en los pasillos de los hospitales los soldados se preguntan en voz alta si los antiguos aliados ahora los ven como objetivos para enviar un mensaje claro.

Irak vuelve a enterrar a sus soldados en medio de un conflicto regional que amenaza con desbordarse. En un país que aún arrastra las secuelas de la invasión de 2003, la guerra contra el ISIS y las tensiones permanentes con potencias externas, la pregunta resuena con dolor y rabia: ¿hasta cuándo el suelo iraquí servirá de campo de batalla para guerras ajenas?