Comunidades indígenas: Unidad y resistencia frente al avance extractivista del litio en Jujuy y Salta

Diversidad

En un contexto de resistencia indígena que gana fuerza ante el avance extractivista del litio, las comunidades kollas y atacamas de la Cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc apuestan por la unidad territorial para proteger su humedal altoandino y denunciar la falta de consulta previa. Esta lucha, intensificada por la reciente resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), destaca los impactos ambientales del oro blanco en el noroeste argentino, con términos como resistencia litio Jujuy Salta, derechos indígenas extractivismo y defensa humedal Puna impulsando la visibilidad en redes y medios.

Las comunidades originarias, compuestas por etnias kollas y atacamas, se congregaron los días 15 y 16 de enero en El Moreno, Jujuy, para debatir el futuro de su territorio tras la decisión de la CSJN en octubre de 2025, que asumió competencia originaria en un amparo ambiental iniciado en noviembre de 2019. Este fallo difirió la medida cautelar solicitada hasta que las comunidades y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) analizaran documentación remitida por las provincias de Jujuy y Salta. El 22 de diciembre de 2025, los demandantes respondieron con un informe detallado, criticando la ilegalidad de los informes de impacto ambiental aprobados por Salta desde 2018 y exigiendo la suspensión urgente de actos administrativos en favor de empresas mineras.

Desde 2010, estas poblaciones –que abarcan parajes como Corralito, Pozo Colorado, Cerro Negro y Esquina Blanca– han enfrentado un avance minero feroz sobre su humedal compartido, sin estudios de impacto ambiental acumulativo ni línea de base para evaluar daños en el ecosistema. Organizadas en la Mesa de la Cuenca de Salinas Grandes y la Red Atacama –que nuclea comunidades como Rangel, Cobres, Tipán y Inkahuasi–, enfatizan la unidad para negociar de igual a igual con el Estado y las mineras. "Nosotros, organizados, podemos charlar de igual a igual con el Estado, charlar de igual a igual con las mineras. Esa es la idea, que conozcan nuestros derechos", expresó un comunero atacama de Corralito durante el taller informativo.

El agua, considerada un ser espiritual y deidad ancestral que trae la vida, está en el centro de las preocupaciones ambientales. Una comunera de Pozo Colorado subrayó: “El agua es muy importante para nosotros porque es un ser espiritual, es una deidad porque en nuestra ancestralidad nos trae la vida”. Las comunidades denuncian la ausencia de evaluaciones científicas en documentos provinciales, como informes sin firma de especialistas o presentados en Power Point recortados, y critican la suspensión de un estudio del Banco Mundial hace casi un año por incumplimiento de la consulta previa, libre e informada (CLPI), amparada en el Convenio 169 de la OIT y la Constitución Argentina.

En el plano legal, el amparo busca suspender autorizaciones para exploración y explotación de litio y borato, mientras Salta admitió en el decreto 714/23 (convertido en ley) la presencia de seis minas en etapa avanzada sin línea de base. Representadas por la abogada Alicia Chalabe, las comunidades generan contenido en redes, como videos de sus actividades, para visibilizar su lucha y cuestionar un modelo de desarrollo que amenaza la sustentabilidad del humedal, interfiriendo con sistemas hídricos como el Salar de Olaroz. Lino Alfredo Casimiro, de la Red Atacama, detalló las etnias que se suman a esta batalla colectiva, resaltando el relevamiento territorial del desmantelado INAI.

Esta resistencia pacífica no solo defiende el territorio ancestral, sino que interpela al mundo sobre los costos ocultos del litio verde en el Triángulo del Litio. Mientras inversiones millonarias fluyen hacia el noroeste, las voces indígenas exigen respeto a su cosmovisión y un enfoque en la justicia ambiental, inspirando movimientos globales contra el extractivismo.

#ResistenciaIndigena #LitioJujuySalta #SalinasGrandes #GuayatayocUnida #ExtractivismoNo #DerechosIndigenas