Desafíos y oportunidades para la inclusión laboral en Argentina: El reto del edadismo

Diversidad

Crear entornos laborales más inclusivos y diversos continúa siendo un desafío clave para las organizaciones a nivel global, y Argentina no es la excepción.

Según el estudio Talent Trends 2025, realizado por la consultora Michael Page en 36 países con la participación de aproximadamente 50.000 profesionales, el 27% de los trabajadores argentinos afirma haber sufrido discriminación por edadismo. Aunque esta cifra es inferior al promedio global (36%) y al de Latinoamérica (35%), refleja una problemática persistente en el ámbito laboral.

El peso del edadismo en el mercado laboral argentino

En Argentina, el edadismo es una de las formas más comunes de discriminación laboral. Según el relevamiento de Michael Page, el 27% de los profesionales reporta haber sido discriminado por su edad, un fenómeno que afecta tanto a jóvenes como a adultos mayores. En detalle, el estudio indica que el 20% de los profesionales jóvenes (menores de 30 años) se siente discriminado por su edad, a menudo percibidos como "inexpertos" o "poco confiables" para roles de responsabilidad. Por otro lado, el 34% de los adultos mayores (de 50 años o más) reporta haber experimentado discriminación, enfrentando estereotipos que los consideran menos adaptables a nuevas tecnologías o cambios organizacionales.

A nivel regional, el edadismo encabeza las formas de discriminación, seguido por otras causas identificadas en el estudio: en Argentina, el 14% de los profesionales reportó discriminación por condición socioeconómica, el 10% por género, identidad de género y/o sexo, y el 6% por religión o creencias. Estos datos se alinean con un reciente informe de Bumeran, que revela que el 71% de los trabajadores argentinos ha sido víctima de algún tipo de discriminación laboral, con un 55% señalando la edad como el principal motivo, seguido por el 20% que menciona el género y el 11% el color de piel.

Melisa Fürst, Líder Regional de Marketing de Bumeran.com.ar en Jobint, destaca: “El estudio revela que 7 de cada 10 personas trabajadoras sufrió algún tipo de discriminación en su trabajo, y Argentina es el país de la región donde más se experimentan estas situaciones. Además, más del 70% considera que las organizaciones no implementan medidas suficientes para desarrollar espacios inclusivos. Estos datos reflejan que aún queda un largo camino por recorrer para construir ambientes laborales diversos y equitativos”.

Impacto emocional y en la productividad

La discriminación por edad no solo afecta el bienestar emocional de los trabajadores, sino también su productividad y compromiso. Según Michael Page, entre quienes reportaron haber sido discriminados, el 61% se sintió infravalorado, el 66% menos satisfecho con su trabajo, el 60% menos motivado o productivo, y el 54% experimentó estrés o burnout. Estos datos evidencian que el edadismo no solo daña a los individuos, sino que también perjudica a las organizaciones al erosionar la motivación y la retención del talento.

La generación "silver": un talento subestimado

Argentina enfrenta una transformación demográfica significativa. Según la Asociación Diagonal, que desde 2001 promueve la empleabilidad de adultos mayores, más de 11 millones de personas en el país superan los 50 años, una cifra que crecerá rápidamente en los próximos años. A esto se suma la discusión de proyectos de ley para elevar la edad mínima jubilatoria, lo que implica que más adultos mayores necesitarán permanecer activos en el mercado laboral por períodos más prolongados.

Sin embargo, la contratación de talento senior sigue siendo limitada. Un reciente informe de Great Place to Work (GPTW) reveló que el 70% de las empresas argentinas no ha incorporado colaboradores mayores de 55 años en el último año, salvo en roles directivos. A pesar de esto, los profesionales de la generación "silver" son altamente valorados por su combinación de conocimientos técnicos y habilidades blandas, como la resiliencia, la adaptabilidad y el manejo emocional, cualidades esenciales en contextos complejos e inciertos.

Miguel Carugati, Managing Director Argentina & Uruguay de PageGroup, subraya: “Se ha demostrado que los entornos inclusivos impulsan el éxito empresarial. Eliminar obstáculos hacia la inclusión crea entornos de trabajo más positivos y productivos, donde la gente quiere trabajar y quedarse. Es fundamental evitar estereotipos y fomentar un cambio cultural. La idea de que los profesionales mayores adoptan con dificultad los cambios o carecen de interés en nuevas tecnologías suele estar errada; muchos enfrentan los desafíos con entusiasmo en entornos que valoran su trayectoria”.

Las ventajas de la diversidad generacional

Incorporar tanto a profesionales jóvenes como a los de la generación "silver" ofrece beneficios estratégicos para las empresas. Los jóvenes aportan energía, creatividad y una perspectiva fresca, con un dominio natural de las tecnologías emergentes y una mentalidad abierta al cambio. Su capacidad para innovar y adaptarse rápidamente a nuevas tendencias es clave en industrias dinámicas y competitivas.

Por su parte, los profesionales senior ofrecen experiencia, estabilidad y una visión estratégica desarrollada a lo largo de años de trabajo en diversos contextos. Su capacidad para tomar decisiones informadas, liderar equipos y manejar situaciones de alta presión es invaluable, especialmente en entornos inciertos. Además, su disposición para mentorizar a generaciones más jóvenes fomenta la transferencia de conocimiento y fortalece la cohesión de los equipos.

Un cambio cultural necesario

Enfrentar el edadismo laboral requiere revisar prácticas, sesgos y comportamientos que, aunque sutiles, perpetúan la exclusión. Las empresas que apuesten por entornos respetuosos y diversos no solo tomarán una decisión ética, sino también estratégica. Como señala Carugati, “las empresas que aborden esta cuestión de frente crearán ambientes en los que los equipos estén más comprometidos y sean más sostenibles”.

La inclusión de talentos de todas las edades no solo fortalece la confianza interna, sino que también posiciona a las organizaciones como líderes en un mercado que valora la diversidad y la equidad. En un contexto donde la transformación demográfica y las necesidades del mercado laboral evolucionan rápidamente, Argentina tiene la oportunidad de liderar el cambio hacia un futuro laboral más inclusivo.