La Unión Europea (UE) y el banco alemán KfW firmaron en Santiago de Chile un acuerdo con la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y el Ministerio de Energía de Chile para financiar proyectos de hidrógeno verde en el país trasandino por 216,5 millones de euros. La UE también aportará una subvención adicional de 16,5 millones de euros mediante el Mecanismo de Inversión en América Latina y el Caribe (LACIF), que facilita la financiación de proyectos de desarrollo en la región. El vecino país se encuentra entre los tres mejores posicionados a nivel mundial para producir y exportar este recurso, destacándose como un actor competitivo en el mercado global del hidrógeno verde.
La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, anunció en 2023 que ese año comenzarían las primeras subastas de ayudas del Banco Europeo de Hidrógeno (EHB por sus siglas en inglés) para empresas con proyectos de inversión en hidrógeno verde. En aquel entonces puso sobre la mesa los primeros 800 millones de euros para proyectos dentro de la Unión Europea (UE) de un fondo por 3.000 millones.
Dos años después, Chile posee una posición ventajosa en energías renovables (solar, eólica e hidráulica), con un potencial energético mayor a 1.800 gigavatios (GW), el cual supera con creces la demanda interna (Ministerio de Energía, 2020). La competitividad de Chile es también relevante en esta industria, con estimaciones de costos de producción en torno a 1 USD/kg H2 a 2030, inferiores a las estimaciones para otros países competidores debido a las ventajas comparativas antes mencionadas (Ministerio de Energía, 2021). Por lo mismo, se ha convertido en un atractivo de inversión para proyectos de H2V o sus derivados (amoníaco, metanol y e-combustibles). Argentina, en cambio, por usar una imagen futbolera, “lo mira por TV” el proceso, con comisiones inútiles, proyectos de ley regulatorios que traban cualquier iniciativa y “mesas sectoriales” que a la postre no sirven de nada, en la medida que no se aliente la nueva inversión en infraestructura y tecnología. En concreto impulsa unos pocos proyectos están en marcha, como la planta de hidrógeno verde en Santa Cruz, que produce hidrógeno verde a partir de energía eólica, y la planta de Hychico S.A. en Comodoro Rivadavia, que cuenca con dos electrolizadores de 600 kW.
En Chile la cuestión es bien diferente. El pacto firmado ahora, enmarcado en el programa financiero de Hidrógeno Renovable Team Europe, “apoyará la descarbonización de la economía chilena, creando empleos verdes y generando oportunidades de negocio para empresas chilenas y europeas, al tiempo que ayudará a Europa a satisfacer su demanda de importación de hidrógeno renovable”, detalla el comunicado de la delegación de la UE en Chile. Bajo dicho programa, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), órgano financiero de la UE, y el banco de desarrollo KfW podrán proporcionar hasta 200 millones de euros (100 millones cada uno) de financiación al país, donde CORFO se encargará de canalizar los fondos hacia iniciativas de hidrógeno renovable de Chile, líder mundial en producción de energía verde. Actualmente hay cinco proyectos en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) que estiman inversiones en torno a los u$s 15 billones de dólares con una producción que superaría las 300 kilotoneladas (KTon) de hidrógeno verde por año, una vez puesta en funcionamiento. Además, hay un número considerable de proyectos que se encuentran en etapas previas al ingreso al SEIA. Esos proyectos podrían alcanzar una inversión de alrededor de u$s56.000 millones y una producción de 1.600 kTon por año
La Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde tiene algunos objetivos clave como producir el hidrógeno verde más barato del mundo para 2030, convertir a Chile en uno de los tres principales exportadores para 2040 y convertirse en el top 1 de inversiones en hidrógeno verde dentro de Latinoamérica para 2025. Estas metas buscan tomar el gran potencial del país en energías renovables para impulsar un crecimiento económico sostenible y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. Además, el Ministerio de Energía de Chile evalúa que el hidrógeno verde contribuirá con una reducción de emisiones entre el 25% y 27% al año 2050, si se logra cumplir la meta del carbono neutralidad 2050. Se estima que la operación contribuirá a la instalación de al menos 150 megavatios (MW) de nueva capacidad de generación de energía renovable y 150 MW de nueva capacidad de electrolizadores, los aparatos que permiten producir hidrógeno mediante un proceso químico, contribuyendo así al objetivo del país de lograr que su generación energética sea 100% limpia en 2050.
La competitividad del país en esta industria es relevante: se estima que los costos de producción promedio llegarán a un dólar por cada kg de hidrógeno verde en 2030. Con la segunda red eléctrica más limpia de Latinoamérica después de Brasil y unas condiciones climáticas idóneas para la producción de energía renovable, Chile se irguió como uno de los máximos referentes en este ámbito a nivel mundial. Sin embargo, la transición verde del país se ve amenazada por el desperdicio energético de su sistema eléctrico, que es incapaz de absorber toda energía producida y cuyos vertimientos son cada vez mayores, llegando a perder en 2024 un 20 % del total de generación eólica y solar del año.