El gobierno libertario de Javier Milei decidió no prorrogar el programa RenovAr, el costoso esquema de promoción de energías renovables impulsado durante la gestión de Mauricio Macri que generó millonarios contratos en dólares y cargó al Estado con subsidios millonarios, según confirmaron fuentes oficiales.
En un giro hacia la desregulación energética y la reducción del peso fiscal, la Secretaría de Energía descartó la continuidad del régimen que desde 2016 obligaba a Cammesa a comprar energía a través de licitaciones públicas con PPA en dólares, cláusulas de default y garantías internacionales que trasladaron el riesgo argentino al sistema eléctrico nacional.
La decisión, anunciada por el secretario de Energía Eléctrica Damián Sanfilippo, implica el cierre definitivo del capítulo RenovAr, herramienta clave del macrismo que aceleró la instalación de parques eólicos y solares pero a un costo elevado para las arcas públicas. “No va a haber prórroga de la Ley 27.191, pero sí buscaremos darle estabilidad fiscal al sector”, afirmó Sanfilippo durante la inauguración del Future Energy Summit.
Según datos oficiales de CAMMESA actualizados a 2025, el programa RenovAr permitió sumar más de 7.000 MW de capacidad renovable bajo la Ley 27.191, elevando la participación de energías renovables no convencionales (eólica, solar, biomasa) al 19% de la generación total. Incluyendo grandes hidroeléctricas, las renovables cubrieron el 40,21% de la demanda eléctrica nacional: 56.799 GWh de un total de 141.249 GWh consumidos en 2025. Solo en ese año se incorporaron 738 MW adicionales mediante contratos RenovAr y MATER.
Sin embargo, el corazón financiero del esquema —diseñado “como un traje a medida de los financistas, no del sistema eléctrico argentino”, según constructores del sector— generó tarifas dolarizadas con prioridad de despacho que encarecieron el costo final para el Estado. Los subsidios al sector energético se redujeron un 59% interanual a mayo de 2025, reflejo del ajuste fiscal libertario que ahora busca reemplazar licitaciones públicas por contratos bilaterales privados.
El nuevo modelo se inspira en el MATER (Mercado a Término de Energías Renovables), creado en 2017 como complemento. Aquí el Estado deja de ser el comprador principal: generadores venden directamente a grandes usuarios del mercado mayorista (GUMA >1 MW y GUME entre 300 kW y 2 MW), como siderúrgicas, petroleras, mineras y tecnológicas. El precio se negocia libremente y la energía viaja por la red de CAMMESA, cumpliendo la cuota mínima del 20% renovable exigida por la Ley 27.191 que vence este año sin prórroga.
“El RenovAr se vendió como la gran puerta de entrada de las renovables modernas en Argentina. Y en parte lo fue: aceleró proyectos y trajo players globales. Pero el corazón financiero quedó armado como un traje a medida de los financistas”, explicó a LPO un desarrollador fotovoltaico. La industria celebra la desregulación y la liberalización de importaciones —que impulsó el ingreso de paneles solares chinos—, pero reina el “wait and see”. Un generador consultado señaló: “Nos frenamos en 2019 y venimos en picada. Baja el costo, pero también la demanda industrial. El negocio pierde rentabilidad”.
Un representante de Fortescue, que construye el Parque Eólico Cerro Policía de 300 MW, fue más crudo: “La demanda industrial está por el subsuelo. No tengo off takers”. El potencial minero podría activar contratos, pero “anda a saber en qué condiciones mundiales estamos en cinco años”, dijo durante el Future Energy Summit en el Hotel Emperador.
Pese al escepticismo, importadores de paneles chinos reportan “mucho movimiento” por la apertura comercial. “Casi no hay presencia de empresas extranjeras invirtiendo fuerte. Quizás haga falta un segundo mandato para que arranque”, deslizó uno de ellos.
El giro libertario apunta a un mercado eléctrico con menos Estado y más contratos privados, reduciendo el peso fiscal y dejando que la oferta y demanda definan las inversiones. Sin embargo, persisten límites físicos: la red de transmisión saturada restringe el crecimiento, y la intermitencia de eólica y solar exige respaldo térmico que eleva el costo sistémico.
Con el vencimiento de RenovAr, el sector fotovoltaico —el que más creció— enfrenta un golpe, pero el Gobierno promete estabilidad fiscal alternativa. Mientras las empresas como PCR, Total y YPF Luz pidieron prórroga en el foro, el mensaje oficial es claro: se acabó el negociado de las energías renovables del macrismo.
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