Dos osos y una tigresa son liberados del ex Zoo de Luján y vuelan a la libertad en Europa

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En un hito para el bienestar animal en Argentina, Gordo (17 años) y Florencia (18 años), dos osos pardos, y la tigresa de bengala Flora abandonan definitivamente el clausurado ex Zoológico de Luján para emprender un viaje transformador hacia santuarios especializados en Bulgaria y Países Bajos. Este operativo, liderado por la organización internacional Four Paws, marca el inicio de la segunda fase de rescate de animales que sufrieron maltrato y abandono durante casi seis años, y genera esperanza para los cerca de 60 felinos que aún permanecen en el predio.

El traslado se activó el lunes 23 de febrero de 2026. Desde temprano, los animales fueron sometidos a controles veterinarios exhaustivos en Cañuelas antes de ser trasladados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Los osos pardos partieron alrededor de las 15:10 en un vuelo de carga de Lufthansa con destino a Sofía, Bulgaria, donde llegarán el 24 de febrero a las 22:40 y, tras traslado terrestre, ingresarán al Santuario Belitsa (a 167 km de Sofía) el 25 de febrero a las 9:30. Este espacio, creado por Four Paws en colaboración con la Fundación Brigitte Bardot, originalmente rescató osos bailarines de los Balcanes —víctimas de una tradición cruel prohibida en 2007— y ahora ofrece hábitats naturales con túneles, movimiento libre y posibilidad de hibernación.

Gordo y Florencia llegaron de cachorros al ex zoo de Luján desde el Zoológico de Batán (Buenos Aires) y pasaron 18 años en cautiverio. Gordo presenta obesidad severa por falta de ejercicio y dieta inadecuada rica en hidratos de carbono, mientras ambos sufrieron problemas dentales por morder alambres de las jaulas. Durante la misión de Four Paws, iniciada en septiembre de 2025 y con chequeos veterinarios completados en noviembre, se les realizaron operaciones dentales, ecografías, radiografías y cambios drásticos en la alimentación (fruta, verdura y pescado) para mejorar su salud y reducir peso. Las cajas de transporte se instalaron gradualmente desde diciembre y enero para minimizar el estrés.

Por su parte, Flora, la tigresa de bengala, viajó en un vuelo de pasajeros en aerolínea diferente hacia un santuario en Ámsterdam, Países Bajos. Especialistas destacan que el estrés es normal tras décadas de encierro y entornos abruptos.

El predio del ex Zoológico de Luján, clausurado en 2021 durante la pandemia, acumuló denuncias por maltrato animal, uso de tranquilizantes, reproducción descontrolada (llegó a tener 110 felinos) y más de 600 irregularidades detectadas por el Ministerio de Ambiente, como jaulas inadecuadas, falta de registros y contacto prohibido con visitantes. Tras el cierre, los animales quedaron a la deriva en condiciones precarias, con osos en espacios reducidos donde se veían fastidiosos y agotados.

La misión de Four Paws en Argentina —en marco de un Memorándum de Entendimiento con el gobierno— incluyó atención veterinaria a 62 animales (60 felinos y 2 osos). Tras este traslado pionero, la organización planea soluciones a largo plazo para los felinos restantes. Expertos como la veterinaria búlgara Marina Ivanova (ex directora del santuario Belitsa) y Amir Khalil (jefe de misión) expresaron alta expectativa: “Necesitamos que caminen, pierdan peso y se reconecten con su naturaleza. Podrían hibernar por primera vez el próximo invierno, un milagro tras años sin hacerlo”.

Esta operación no solo salva vidas individuales, sino que expone las fallas sistémicas en la gestión de zoológicos privados en Argentina y acelera el debate sobre el fin del cautiverio comercial de grandes felinos y osos. Con su carga emocional, visual y de justicia, esta historia tiene alto potencial viral para movilizar conciencia global.