Fenómeno Therian en Buenos Aires: Personas que se autoperciben como animales

Diversidad

En un mundo donde la identidad se redefine constantemente, el fenómeno therian irrumpe en las calles de Buenos Aires, capturando la atención de miles. Estas personas, que se autoperciben parcialmente como animales como perros, gatos o zorros, integran conductas animales en su rutina urbana sin abandonar su vida cotidiana.

La teriantropía —término que deriva del griego "theríon" (bestia)— implica una identidad interna no elegida: una conexión psicológica, espiritual o emocional con un animal no humano, llamado theriotype.
El movimiento therian, originado en las comunidades de internet de los años 90, ha evolucionado de la identificación con seres fantásticos como elfos –conocidos como otherkin– a una conexión profunda con mamíferos reales. A diferencia del fandom furry, que se basa en disfraces y role-playing, los therians viven esta percepción como una parte fragmentaria de su identidad. "No es un disfraz, es quién soy", podría resumir el testimonio de una joven therian que, en sus tiempos libres, se une a su manada para revolcarse en plazas, olfatear el aire o interactuar con collares y máscaras.

En la vibrante Buenos Aires, este fenómeno se manifiesta en barrios como el Barrio Chino de Belgrano, donde grupos de therians han sido avistados saltando y jugando, transformando espacios públicos en escenarios de diversión animal. "Se revuelcan como perros, se enfrentan con otros perros y son totalmente pacíficos", explica un observador en un reciente segmento de Infobae. Sin reportes de agresiones, estos encuentros generan shows improvisados que atraen miradas curiosas y reacciones virales en redes. Imagina caminar por una plaza y encontrarte con alguien enmascarado que te saluda con un ladrido amistoso: ¿reacción de sorpresa o de fascinación?

Sin embargo, la integración no es total. Los therians mantienen rutinas normales: se levantan, trabajan y duermen como cualquier ciudadano. "Soy una persona civilizada, pero en mis tiempos libres, con mi manada, salgo a compartir", comparte una therian en una entrevista. Esta dualidad resalta los beneficios: un ocio lúdico que fomenta comunidad y diversión sin conflictos. Expertos en el programa Infobae a la Tarde destacan su amigabilidad: "No muerden, son pacíficos y te puedes acercar sin problemas". Aun así, surge el debate sobre lo siniestro de las máscaras, comparado con payasos, que genera extrañeza en el paisaje urbano porteño.

Aunque no hay estadísticas precisas, la tendencia crece en las últimas semanas, similar al sirenismo –personas que nadan con colas de sirena–. En Buenos Aires, las reacciones mixtas van desde el apoyo –"Si se divierten, estoy a favor"– hasta ironías virales como "Se me acerca uno a mi perro y le disparo". ¿Es esto una evolución de la identidad moderna o una forma de escape en una sociedad estresante?

Este movimiento no solo desafía normas sociales, sino que inspira conversaciones globales sobre autopercepción y comportamiento animal. En un contexto donde fenómenos como este se viralizan rápidamente, los therians de Buenos Aires podrían ser el inicio de una ola mayor en Latinoamérica.