El crimen organizado acelera la extinción de una especie icónica en peligro crítico

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Casi 600 tigres confiscados en cinco años: el comercio ilegal de felinos vivos y muertos se dispara mientras las poblaciones salvajes caen a menos de 5.500 ejemplares en todo el planeta. Un nuevo informe de TRAFFIC revela cómo las mafias evolucionan más rápido que los esfuerzos de conservación, en el 50 aniversario de la protección internacional de los tigres bajo CITES.

El tráfico mundial de tigres alcanzó niveles críticos en los últimos años, con un promedio de nueve felinos incautados por mes entre 2020 y junio de 2025, según el sexto informe “Skin and Bones” –titulado en esta edición “Beyond Skin and Bones: A 25-year Analysis of Tiger Seizures”– publicado este martes por la red TRAFFIC, organización líder en monitoreo del comercio ilegal de vida silvestre. El documento se lanzó en los márgenes de la Conferencia de las Partes de CITES en Uzbekistán, foro clave donde 184 países definen las reglas globales para el comercio de especies en peligro.

El análisis advierte que las redes criminales dedicadas al tráfico de fauna están evolucionando más rápido que las estrategias de conservación. Mientras hace un siglo habitaban cerca de 100.000 tigres salvajes, hoy apenas sobreviven entre 3.700 y 5.500 individuos en libertad, pese a más de 50 años de protección internacional bajo el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe estrictamente el comercio comercial internacional de tigres desde 1975.

Entre 2000 y mediados de 2025 se registraron 2.551 incautaciones que involucraron al menos 3.808 tigres, equivalentes a unos 150 tigres al año en promedio. Solo en los últimos cinco años y medio hubo 765 operaciones que rescataron a 573 tigres, lo que representa casi un tigre confiscado cada cuatro días. El peor año reciente fue 2019, con 141 casos, seguido de 2023 con 139. En la primera mitad de 2025, India ya confiscó 23 tigres, casi tantos como en todo 2024 (25).

Un cambio preocupante en la modalidad del contrabando: si en la década del 2000 el 90 % de las incautaciones eran partes corporales –como pieles (902 incidentes), huesos (411) o garras y dientes para accesorios de moda y amuletos–, desde 2020 esa cifra bajó al 60 %. Ahora predominan cadáveres completos y animales vivos (608 incidentes de tigres enteros en total), tendencia vinculada al auge de criaderos ilegales en cautiverio –especialmente en países como Tailandia y Vietnam– y a la creciente demanda de mascotas exóticas y piezas de taxidermia. En Vietnam, Indonesia, Tailandia y Rusia, más del 40 % de las confiscaciones involucran tigres enteros, y estos cuatro países representan el 63 % de los casos de animales completos desde 2020.

India, China, Indonesia y Vietnam concentran la mayoría de los casos –con India liderando en número de incidentes y tigres incautados–, pero países sin tigres como México, Estados Unidos, Reino Unido y también España aparecen en las estadísticas europeas relacionadas con derivados para medicinas tradicionales, taxidermia y, en menor medida, tráfico de animales vivos. En México y EE.UU. predomina el tráfico de tigres vivos como mascotas de lujo; en Europa se buscan derivados para medicinas tradicionales; y en Asia dominan pieles, huesos, garras, dientes –usados en vinos medicinales o como pegamento de huesos de tigre– y cuerpos enteros para moda y consumo de carne o incluso bigotes como talismanes.

El informe detecta una “convergencia de especies”: casi uno de cada cinco incidentes (alrededor del 20 %) involucra otras especies amenazadas como leopardos, osos y pangolines, a menudo traficados por las mismas redes junto a marfil o cuernos de rinoceronte. Esto subraya la necesidad de intervenciones integrales. TRAFFIC urge priorizar zonas críticas: las reservas de India y Bangladesh, la región de Aceh (Indonesia), la frontera Vietnam-Laos y los grandes centros de consumo como Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh.

Ramacandra Wong, analista senior de crimen contra la vida silvestre y coautor del informe, explicó: “Este aumento refleja mejores esfuerzos de aplicación, pero también indica una actividad criminal persistente y, en algunas áreas, en aumento, así como una demanda generalizada de tigres y sus partes”. Leigh Henry, directora de conservación de vida silvestre de WWF, fue tajante: “El aumento del tráfico de animales enteros evidencia el papel prominente de las instalaciones de cría en cautiverio en alimentar el comercio ilegal. Si no aumentamos urgentemente las inversiones para combatir el tráfico en toda la cadena, enfrentamos la posibilidad real de un mundo sin tigres salvajes”.

Los especialistas insisten: las incautaciones no bastan. Es imprescindible una cooperación internacional reforzada, inteligencia-led y acciones multiagencia para desmantelar redes criminales completas, más allá de los puntos de decomiso. El informe concluye que el comercio ilegal, impulsado tanto por la caza furtiva en hábitats clave como por fuentes cautivas, socava los esfuerzos globales de recuperación y amenaza la supervivencia a largo plazo de la especie.

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