Regreso triunfal de la ballena Sei a las Costas Patagónicas

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Tras casi 100 años de ausencia provocada por la caza industrial intensiva del siglo XX, la majestuosa ballena sei (Balaenoptera borealis) –tercera ballena más grande del planeta– ha regresado masivamente al Golfo San Jorge, ofreciendo un espectáculo único en el mundo y una luz de esperanza para una especie que aún figura oficialmente como en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La desaparición de la ballena sei en aguas patagónicas se remonta a la década de 1920-1930, cuando la caza ballenera industrial –impulsada principalmente por flotas noruegas, británicas, japonesas y soviéticas– diezmó su población. Cazadas por su aceite de alta calidad y su carne. Cada ejemplar podía rendir hasta 10.000 litros de aceite (más de 9 toneladas), utilizado para fabricar margarine, jabones, explosivos (nitroglicerina para la Primera y Segunda Guerra Mundial), lubricantes industriales, cosmética y hasta velas. Su carne se destinaba a harina de pescado y alimentación animal, mientras que los huesos se convertían en fertilizantes y corsés.
 Entre 1900 y 1970 se capturaron más de 300.000 ejemplares en todo el mundo, de los cuales cerca de 110.000 fueron cazados solo en el hemisferio sur.

 Esto provocó una caída poblacional estimada del 80 %, llevando a la especie a estar al borde de la desaparición regional. En el Golfo San Jorge la última observación confirmada antes del regreso actual data de 1929.

Desde la prohibición internacional de la caza comercial de ballenas en 1986 (Convención Ballenera Internacional), y especialmente tras la declaración de la ballena sei como en peligro de extinción por la UICN en 1996 (categoría EN – Endangered), las poblaciones han mostrado signos lentos de recuperación en algunas zonas del planeta. Sin embargo, la especie sigue amenazada por colisiones con buques, contaminación acústica, cambio climático y la pesca incidental.

En un giro extraordinario, el Golfo San Jorge se ha convertido en el único lugar del mundo donde estos gigantes de hasta 18 metros y 20 toneladas se concentran en grupos de hasta 70 individuos a metros de la costa, visibles desde los acantilados de Punta Marqués en Comodoro Rivadavia. Su regreso masivo evidencia una notable recuperación del ecosistema y mayor disponibilidad de alimento (plancton y bogavantes), según los investigadores del CESIMAR-CENPAT-CONICET.

“El retorno de una especie catalogada en peligro de extinción después de casi un siglo es un indicador contundente de que los ecosistemas del Golfo San Jorge se están recuperando”, afirmó el Dr. Mariano Coscarella, investigador principal del Laboratorio de Mamíferos Marinos.

Este fenómeno no solo posiciona a la Patagonia como nuevo hotspot mundial de avistaje costero de ballenas sei, sino que recuerda la importancia de mantener la protección estricta de una especie que, aunque vuelve a nadar frente a nuestras costas, aún necesita décadas para considerarse fuera de peligro.

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