La Academia Nacional de Ciencias de Córdoba advierte sobre los glaciares son esenciales para el agua en medio del debate por la reforma de la Ley de Glaciares 2026

Sustentabilidad

En un comunicado contundente emitido desde su sede en Córdoba, la Academia Nacional de Ciencias (ANC) ha elevado la voz científica más prestigiosa del país para defender la Ley de Glaciares vigente y rechazar su reforma, que ya obtuvo media sanción en el Senado y amenaza con abrir las puertas a la explotación minera en zonas periglaciales. “Los sistemas glaciales y periglaciales de la región andina constituyen componentes esenciales del funcionamiento hidrológico de las cuencas de montaña y cumplen un rol clave en la regulación del agua a escala regional”, afirma el documento.

La Academia Nacional de Ciencias subraya que el agua dulce no tiene sustituto funcional en los procesos bioquímicos y ecológicos que sostienen la vida. Su disponibilidad depende, en gran medida, de la capacidad de los sistemas de alta montaña para capturar, almacenar y liberar agua de manera progresiva. Los glaciares y los ambientes periglaciales —incluidos glaciares de roca, permafrost e hielo intersticial— actúan como reservorios y reguladores hidrológicos que amortiguan la variabilidad climática, especialmente en los Andes áridos de Argentina.

En el contexto del cambio climático, con el ascenso de la línea de equilibrio nival y la degradación progresiva de la criósfera, estos sistemas se encuentran “próximos a sus límites de estabilidad”. Cualquier perturbación antrópica adicional podría desencadenar cambios irreversibles en la estabilidad de los sedimentos, la circulación del agua y la dinámica del paisaje. “La protección de los sistemas glaciales y periglaciales no constituye una restricción al desarrollo, sino una condición para su sostenibilidad en el largo plazo”, remarca la ANC, invocando el artículo 41 de la Constitución Nacional y el principio precautorio de la Ley General del Ambiente.

El pronunciamiento llega en plena audiencias públicas por la reforma de la Ley 26.639, realizadas el 25 y 26 de marzo de 2026 en el Congreso Nacional. Más de 50.000 ciudadanos se inscribieron para participar, aunque el Gobierno limitó las exposiciones presenciales y virtuales a los primeros 400 inscriptos, lo que generó denuncias de maniobras restrictivas y falta de pluralidad. La mayoría de los oradores —entre ellos referentes cordobeses— se pronunciaron en contra del proyecto impulsado por gobernadores cordilleranos, que busca flexibilizar la protección para habilitar minería.

Entre los cordobeses que expusieron estuvieron Emiliano Depetris, presidente de Acción Ambiental de Córdoba, y la jefa comunal de Villa Cerro Azul, Natalia Di Pace. “Represento a un pueblo que es reserva hídrica natural y a muchos pueblos de Córdoba que conocen el flagelo de las crisis hídricas”, afirmó Di Pace, recordando que los glaciares recargan ríos y napas vitales para al menos tres millones de personas en la provincia. Depetris, junto a jóvenes de Jóvenes por el Clima, Futuro Córdoba, Río Sustentable y Hablemos de Ciencia, transmitió el reclamo intergeneracional: “Destruir un glaciar es destruir el hielo acumulado desde hace miles de años y con ello se destruye esa reserva hídrica”.

Las asambleas ciudadanas y movilizaciones que acompañaron el debate se multiplicaron en las últimas semanas. En Córdoba y otras provincias, asambleas ambientales y ecologistas se organizaron para exigir la preservación de las cuencas, con marchas, foros y acciones culturales que continúan en las calles y en redes. El próximo 1 de abril, la propia Academia Nacional de Ciencias realizará un conversatorio abierto al público titulado “La ciencia detrás del ambiente glacial y periglacial, su significado e implicancia”, a cargo de especialistas como Mateo Martini, de Cicterra (Conicet-UNC).

El debate sigue abierto en la Cámara de Diputados. Mientras los defensores de la reforma argumentan que la ley actual “sobrerregula” y frena inversiones, la evidencia científica y el clamor popular —incluidas las asambleas que se replican en todo el país— advierten que el agua no se negocia. Organizaciones como Acción Ambiental de Córdoba ya anunciaron nuevas movilizaciones y encuentros con diputados para sostener la presión ciudadana.

La Academia Nacional de Ciencias cierra su comunicado con claridad: estos ambientes son componentes críticos del sistema hidrológico andino, de alta sensibilidad y relevancia estratégica para el abastecimiento de agua y la estabilidad ambiental. Su protección es una medida consistente con el conocimiento científico y la responsabilidad intergeneracional. El agua es la vida de los pueblos: el futuro de millones de argentinos depende de que el Congreso escuche a la ciencia y a la sociedad.