Un innovador amortiguador de terremotos desarrollado en la Universidad de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) y patentado en Estados Unidos en diciembre de 2025 promete transformar la protección sísmica mundial. Este dispositivo mecánico con cilindro lleno de esferas de acero absorbe hasta el 14% de la energía de vibración, protegiendo edificios, puentes y equipos sensibles sin necesidad de electricidad ni mantenimiento complejo. Una solución accesible que podría salvar vidas y reducir costos en zonas de alto riesgo sísmico. #ProteccionSismica
Científicos crean un cilindro lleno de esferas de acero que actúa como un innovador disipador de energía contra los terremotos. El dispositivo, patentado por la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos bajo el número US12498014B2, fue desarrollado por el profesor de ingeniería civil Moussa Leblouba en la Universidad de Sharjah. Su objetivo principal: limitar el impacto devastador de los sismos, vientos fuertes o vibraciones industriales en estructuras críticas.
Según el investigador, “los terremotos, los vientos fuertes e incluso las vibraciones cotidianas causadas por trenes o maquinaria pueden generar daños estructurales significativos”. El sistema aprovecha principios físicos básicos para actuar antes de que la energía alcance los elementos principales de los edificios y puentes.
El dispositivo mecánico tiene forma de cilindro hueco relleno de esferas de acero macizo. En su interior, un eje central con varillas radiales —similares a ramas de un árbol— se desplaza al producirse vibraciones. Este movimiento genera una fricción controlada que disipa aproximadamente el 14% de la energía de vibración, según pruebas de laboratorio realizadas con desplazamientos de 1 a 5 milímetros. El resultado: una rigidez efectiva promedio de 5 kN/mm y un ratio de amortiguamiento efectivo del 14%.
Lo más revolucionario: funciona completamente sin electricidad. El sistema es pasivo y opera mediante pura física, por lo que permanece operativo incluso durante cortes de energía, habituales en grandes desastres. “Nuestro dispositivo no necesita energía eléctrica; funciona solo con fricción”, explicó el profesor Leblouba.
Otra ventaja clave es su diseño modular. Cada componente —cilindro, eje, varillas o esferas— puede desmontarse y reemplazarse individualmente, evitando el descarte completo del equipo tras un evento severo. A diferencia de los amortiguadores hidráulicos tradicionales, propensos a fugas, o los metálicos deformables que requieren reemplazo total, este invento regresa automáticamente a su posición original una vez cesan las vibraciones.
La instalación es sencilla y accesible. Puede ensamblarse in situ sin conocimientos técnicos especializados y, sobre todo, adaptarse a edificios ya construidos mediante retrofit. Esta característica lo convierte en una herramienta ideal para países en desarrollo, donde las soluciones sísmicas convencionales resultan prohibitivas.
Múltiples beneficios que lo posicionan como una tecnología disruptiva: reduce costos de protección estructural, prolonga la vida útil de las construcciones, minimiza daños en puentes y equipos sensibles, y ofrece versatilidad para aplicaciones más allá de la ingeniería civil, como vehículos, aeronaves o instrumentos científicos. Además, su bajo costo y simplicidad lo hacen especialmente atractivo para regiones de alto riesgo sísmico.
Esta innovación representa una inversión accesible y de bajo costo inicial, con componentes ordinarios y fabricación sencilla que la hacen viable incluso para presupuestos limitados. A partir de 2026, una vez concluidas las pruebas de campo en mesa vibradora y escalado para aplicaciones reales, el dispositivo antisísmico podrá implementarse en proyectos piloto y estructuras existentes, abriendo la puerta a una protección sísmica masiva y democrática. #TerremotosSeguros #InnovacionIngenieria #AmortiguadorSismico
La comunidad científica y las autoridades de países vulnerables ya miran con expectativa esta patente estadounidense que, con su simplicidad genial, podría redefinir la seguridad estructural global frente a los terremotos.