Derrumbre en Parque Patricios: Una losa de 70 metros cedió y sepultó un estacionamiento entero.

Sustentabilidad

El colapso parcial del estacionamiento subterráneo del complejo Estación Buenos Aires, ubicado en Mafalda 907, Parque Patricios, Buenos Aires, reaviva las alarmas sobre la seguridad estructural en la ciudad y las posibles fallas técnicas que provocaron el derrumbe.

En las primeras horas de la madrugada, una sección de losa de aproximadamente 50 por 70 metros se hundió en el sector dos del estacionamiento, dejando vehículos sepultados y exponiendo las bases de un edificio lindero. No se registraron víctimas fatales ni heridos, pero el incidente evacuó preventivamente a unas 200 personas entre el inmueble afectado y uno contiguo. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires activó de inmediato a bomberos, SAME, división K9, GER y equipos del DIR para evaluar la estabilidad y descartar riesgos mayores.

Para el ingeniero civil Claudio Rissetto, el episodio no fue sorpresivo. “No me llama la atención lo que sucedió porque he visto situaciones similares. Son situaciones repetitivas”, afirmó el especialista. Según su análisis, no corresponde descartar ninguna hipótesis inicial: fallas de diseño, errores en los cálculos estructurales, deficiencias en la ejecución de la obra, sobrecargas no previstas o problemas de mantenimiento acumulados con el tiempo.

El punto más crítico señalado por Rissetto es la combinación de cocheras subterráneas con sectores ajardinados en superficie. Esa configuración favorece la acumulación de tierra y humedad, generando filtraciones que provocan corrosión en las armaduras de hierro del hormigón armado. “El hierro se corroe, reduce la resistencia hasta que llega el colapso”, explicó. Además, criticó las soluciones parciales como la colocación de chapas para desviar agua: “Enmascaran la situación” y ocultan un deterioro progresivo.

Especialistas también apuntan a posibles defectos constructivos, como un recubrimiento insuficiente de hormigón sobre las armaduras, que acelera la corrosión. El estacionamiento debía soportar el peso del suelo superior, pero una ejecución deficiente pudo debilitar la estructura de manera silenciosa.

¿Hubo desidia y falta de controles? El consorcio del edificio reconoció que el sector colapsado había sido intervenido previamente por una constructora y difundió un comunicado asegurando que “no se registraron víctimas fatales” y que se trabaja junto a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, surge la pregunta: ¿existió desidia en el mantenimiento periódico? ¿Faltaron controles rigurosos por parte de las autoridades competentes? El avance urbano acelerado de la Ciudad de Buenos Aires —con miles de construcciones nuevas y subterráneos— modifica el suelo porteño, altera el nivel freático y aumenta las filtraciones. Expertos advierten que este boom inmobiliario, sin fiscalización estricta y actualizada, multiplica los riesgos en estructuras antiguas o mal ejecutadas.

El rol del Gobierno de la Ciudad fue clave en la respuesta inmediata: evacuación, pericias y evaluación de estabilidad estructural. No obstante, el episodio deja en evidencia la necesidad de inspecciones preventivas masivas en todos los estacionamientos subterráneos de la capital, antes de que otra falla técnica repetitiva cobre víctimas.

Mientras avanzan las pericias oficiales, las principales hipótesis apuntan a una combinación letal de deficiencias constructivas, deterioro por humedad y posible falta de mantenimiento. El diagnóstico final determinará si se trató de un problema puntual o de un colapso anunciado por años. La seguridad estructural en Buenos Aires ya no puede esperar.

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